Víctor Borreguero
miércoles 23 de abril de 2014, 10:51h
Si por San Blas la cigüeña y sus premoniciones, por Santiago Apóstol, el "cierra España". Incluso ahora que nuestra nación está más abierta que una lata de atún después de arrancararse el abrefácil.
Cuando hace mil doscientos años los moros invadieron España y la disolvieron como un azucarillo -Toledo era la capital del reino-, de Santiago Apóstol, ni flores: no era el "Hijo del Trueno" santo de nuestra devoción. Santiago surgió en el reino de León y allí se convirtió en un supermán a lomos de caballo blanco -"los leoneses invocaban a San Yagüe y los castellanos a San Millán", cantó Gonzalo de Berceo-. Más tarde, el arzobispo de Toledo Rodrigo Ximénez de Rada convirtió en Cruzada de la Cristiandad "la batalla de todas las batallas" que se dio en Las Navas de Tolosa y allí estuvieron todos los príncipes cristianos menos el rey de León que se dedicó a mover pieza en la retaguardia para perjudicar los intereses castellanos (Santiago Apóstol al frente de sus huestes).
Casi un siglo tuvo que pasar para que apareciera el "Santiago y cierra España". Cuando Jiménez de Rada consiguió por fin para Toledo la primacía sobre las demás diócesis de España, incluida la leonesa de Compostela. Cuando el toledano se trajo a Castilla, para enmendar la plana al leonés, a uno de los tres apóstoles que, según San Pablo, configuran "la columna de la Iglesia universal": Santiago el hermano del Señor, el "Fráter Dómini", "El Menor", el primer obispo de Jerusalén, el autor de la "Epístola de Santiago", el más controvertido y "cristiano" de todos los libros oficiales del Cristianismo, el más fiel a la palabra de Cristo donde "los pobres poseerán la tierra" (¡cómo olvidar las mil leyendas medievales en las que a este Santiago se le reivindica como el "hermano gemelo de Jesús" o el "hijo de San José"!).
El lema "Santiago y cierra España" llegó después de que el rey San Fernando unificase los reinos. Después de que Jiménez de Rada lograse la primacía toledana construyendo una de las más importantes obras artísticas de aquella época, escondida más tarde detrás de grandes retablos de madera: el "Ábside del Cielo y de la Tierra", realizado en honor del "Fráter Dómini" en la villa de la que quien esto escribe es cronista oficial y que constituye un hito de la escultura románica hecha en piedra policromada. ¡Santiago, cierra España! Te lo pedimos, Señor Santiago...
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Confianza y entusiasmo
Últimos comentarios de los lectores (3)
331 | Aladroc - 01/06/2012 @ 13:26:55 (GMT+1)
Un trending topic de este tipo ocurre por la misma facilidad con que se maneja cualquier tipo de masa de gente con cualquier sofisma populista. Es vergonzante la situación provocada por todas esas personas ofendiendo a la Sra. Esperanza Aguirre, a pesar que ella debiera hacer igual que el Papa y dedicarse a su magisterio y no entrar en jardines futbolisticos en donde siempre hay polvora dispuesta a prender. Quizas haciendo un poco de política-ficción, puedo imaginarme unas ideologias diferentes a los nacionalismos actuales, si en vez de sistemas autonómicos, cuando se estableció la constitución, se hubieran permitido los federalismos del mismo tipo que Alemania y que aquí teniamos en mente hace 80 años atras. Pero tenemos lo que tenemos y hay personajes como el Sr. Carod y Sra. Esperanza que desde sus feudos azuzan a las personas que no se detienen a pensar cuanto de verdad hay en lo que les cuentan y se enfrentan a cualquiera que piense diferente. Triste espectáculo y decepcionante paisanaje, aunque se de buena tinta que hay muchos que no opinan igual en uno y otro lado, lo cual me llena de esperanza.
264 | Hispalis - 16/01/2012 @ 11:25:53 (GMT+1)
Sr. Borreguero: Haciendo memoria y relacionando datos, o sea, "atando cabos", permítame la osadía de rectificarle. Vino antes "El gato y el cascabel" que "El camaranchón". Es para mí un honor leerle.
140 | Enrique Barrios - 27/05/2011 @ 19:15:04 (GMT+1)
Me ha encantado su artículo. Sus recuerdos, su visión relaaista de las cosas. Su entusiasmo. La experiencia de Víctor Borreguero es única. Un honor seguir leyéndole. Muchos de aquellos de la UCD le recordamos con cariño y agradecimiento.
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