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José Cardona

Escuela y formación permanente del profesor. Algunos interrogantes

Escuela y formación permanente del profesor. Algunos interrogantes

La formación permanente del profesorado encuentra su justificación hoy en varios fenómenos, concatenados e insoslayables, presentes en nuestra sociedad, entre los que cabe señalar:
A) La naturaleza mudable de la realidad, del conocimiento, en continua transformación, b) Las nuevas demandas que todo ello plantea a los sistemas educativos y, por tanto, a sus instituciones, y c) Los nuevos roles del profesor en el marco de la postmodernidad que exigen nuevos saberes para ejercer dicha profesión. Una formación permanente que ha de orientarse tanto a la cualificación del propio docente, como a la mejora de la enseñanza y de las instituciones responsables de la misma.

Formar buenos profesores, esos docentes adecuadamente motivados, preparados y actualizados, no se va a conseguir exclusivamente construyendo conocimiento sobre la enseñanza y el currículum. Es preciso ir más allá de ambos, incluso del aula y del propio enseñante. ¿Cuál es, pues, este ámbito?, ¿qué incidencia tiene reservada en esa formación y cómo hay que integrarlo a la misma? Enseñanza, currículum, aula y profesor se proyectan y actúan en y desde una geografía concreta, en y desde un mesocontexto que constituye por si mismo una variable o factor importante, decisivo y hasta determinante en esa formación: el centro educativo. En tales coordenadas, la práctica educativa sucede estrechamente relacionada, inevitablemente integrada, con otra serie de actuaciones institucionales, y hasta comunitarias, que contribuyen a definirla y cualificarla (o descalificarla, por qué no). ¿Cuáles son esas otras prácticas?
Es evidente que obviar el papel de la escuela, de cualquier centro educativo como organización, en este fenómeno de la formación y desarrollo profesional de los profesores constituye un error que no deberíamos cometer. Ahora bien, aquí podemos plantear nuevos interrogantes que, desafiando nuestra capacidad de pensar (sobre todo, la de nuestros políticos del ramo), nos conduzcan hacia un proceso orientado a matizar cuál sea ese rol de la escuela en la formación del docente. Y parece obvio, que esto no se consigue con cambios estúpidos, como es, por ejemplo, denominando descanso entre segundo y tercer trimestre a las vacaciones de Semana Santa. Que no, que Vd. confunde el rábano con las hojas, querida Consejera.

Aunque nos será difícil avanzar en la dirección indicada si, previamente, no partimos de una concepto actual y funcional de centro educativo en la nueva sociedad del conocimiento. Por este motivo, es necesario repensar la escuela, construir nuevos significados en torno a ella, plantear su transformación, su adecuada evolución, intentando armonizarla con los cambios que suceden en esta sociedad nueva, con sus demandas específicas. ¿Cómo ha de ser esa nueva escuela desde unos parámetros socio-pedagógicos? ¿Qué significado tiene para los tiempos postmodernos una escuela innovadora? ¿Qué ha de hacer, cómo debe funcionar y hacia qué objetivos orientarse para serlo? Ante todo, pienso que ha de ser una institución participativa y crítico-transformadora.

La política educativa debe profundizar en las imbricaciones que se dan, o deberían darse, entre esa nueva escuela, tan necesaria, y la formación de los profesores, sin olvidar que esta relación deberá definirse desde el marco que facilitan las reformas a través de los instrumentos legales que las hacen operativas. En este sentido es preciso conocer y reflexionar acerca de aquellas experiencias de formación que se han dado, o puedan darse, en el clima que propicia la norma. Por tanto, ¿cómo se puede institucionalizar la formación de los profesores?, ¿qué tipo de cultura se deberá promocionar en los centros para lograr esta finalidad?, ¿cuál es, respecto de todo ello y desde el arbitraje del marco constitucional, la situación en España, en todas y cada una de las Comunidades Autónomas que la conforman?, ¿cómo contemplan la formación permanente del profesorado las últimas leyes de educación? Y, finalmente, ¿cómo se está evaluando, y con qué resultados, este proceso?
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  • ¿Qué enseñar en la sociedad del conocimiento?

    Últimos comentarios de los lectores (1)

    60 | Ricardo Fernández - 21/03/2011 @ 14:33:49 (GMT+1)
    Agradezco al profesor Cardona su valiosa contribución a la educación desde la "sociedad del conocimiento".

    No cabe duda que todos los esfuerzos por dotar de herramientas tecnológicas a los estudiantes serían estériles si no se acompañan de una nueva dimensión formativa y metodológica orientada a la promoción de competencias digitales tan demandadas y necesarias para el aprendizaje permanente.
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