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Javier Fernández

A cal y canto

A cal y canto

miércoles 23 de abril de 2014, 10:51h

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Qué tiempos aquellos en los que en los pueblos se dejaban las puertas con la llave sin echar, incluso abiertas de par en par para que los vecinos o las visitas pudieran entrar y salir a su antojo.
Todo era como una gran familia, sobre todo en cada barrio; era como un núcleo de pertenencia. Sin embargo, todos estos recuerdos distan mucho de la realidad actual; lo que antes era habitual hoy es una utopía. Las ciudades siempre han sido de otra manera, los pueblos han gozado de ese carácter de hospitalidad, cercanía y familiaridad. A mi juicio hoy siguen siendo acreedores de ese tipo de cualidades, pero la vida ya no es ni puede ser como antes. Ahora cada uno se mete en su casa y cierra su puerta a cal y canto, y pobre de aquel que no lo haga. Los robos en viviendas han proliferado en los últimos tiempos y han convertido este tipo de hechos en un temor para muchos ciudadanos y han sembrado de intranquilidad la vida de otros. Ya no puedes estar ni tranquilo cuando sales de tu casa para tus momentos de ocio, para trabajar o para realizar otro tipo de tareas, porque a lo mejor cuando vuelves ya te han desvalijado tu hogar. Los cacos se valen de estrategias y planes de coordinación para acechar cuando la vía está libre. Las consecuencias ya no son sólo económicas sino morales. Al margen del buen trabajo que hacen los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, que sirva esta columna para extremar toda precaución máxime cuando se acerca el buen tiempo y muchas familias dejan sus casas solas durante unos días; aunque sea a cal y canto, ellos saben ingeniárselas. Busquemos la fórmula para dar al traste con este tipo de actos delictivos.

Entramos en la recta final de cara a las elecciones del 22 de mayo. Quedan por delante unos cuantos días de campaña electoral y el previo de la reflexión, aunque la mayoría ya tienen la papeleta preparada, al menos es lo que puede percibirse en el ambiente. También son un buen número los que no tienen pensado acercarse a la urna ante la indecisión de qué hacer y otros que votarán por descarte. No puedo terminar sin mostrar todo mi afecto y apoyo a los familiares, amigos y murcianos en general, por el terrible terremoto que dejó cuatro víctimas mortales y cuantiosos daños materiales. Desde aquí desearles una rápida recuperación y el cariño desde nuestra tierra.

Y para los talaveranos y visitantes de su amplia comarca que celebren, disfruten y festejen la jornada que queda de San Isidro y que, a priori, está resultando tan multitudinaria como de costumbre, al menos en lo que se refiere a número de personas paseando por todo el ferial. Y después de estas fiestas todavía quedan unos cuantos días para reflexionar sobre qué candidato será el mejor para gobernar cada municipio o ciudad. Yo esperaré al sábado para la reflexión.
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