El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, no ha confirmado si optará a la reelección, aunque ha asegurado que no se siente “cansado” y ha reivindicado su “ilusión” y “ganas” de que su comunidad no “se deje arrastrar por la corriente” política actual.
Durante su intervención en un desayuno informativo organizado por Europa Press, el dirigente socialista ha evitado concretar su futuro electoral, subrayando que este tipo de decisiones “nunca se toman de manera precipitada” y que “hay tiempo para todas esas decisiones”. En tono irónico, ha apuntado que los plazos podrían estirarse “hasta el decreto de convocatoria”.
García-Page, que se ha definido como un “PSOE vocacional y convencido”, ha insistido en que, si dependiera únicamente de la motivación personal, tendría “toda la ilusión del mundo” para seguir, aunque ha dejado claro que todavía no ha tomado una decisión definitiva. También ha señalado que le sorprende que muchos den por hecho su candidatura y hasta su continuidad en el cargo.
El presidente autonómico ha defendido que su posición política está guiada por la intención de aportar “sentido común” en el actual contexto político, tanto en Castilla-La Mancha como en el conjunto de España. Además, ha rechazado sentirse “cansado” y ha afirmado seguir una “estrategia de ciclista”: mantener el ritmo y no detenerse ante la tensión política.
EL 'CASO DE LEIRE DÍEZ' PUEDE SER "TREMENDO"
En otro orden de asuntos, el dirigente castellanomanchego ha advertido de que el caso en el que se investiga a la exmilitante socialista Leire Díez puede ser “tremendo” para el partido PSOE. Durante el mismo acto, ha instado a la formación a querellarse directamente contra ella y contra “todos los que estén manchando” el nombre del partido.
En este contexto, García-Page ha afirmado que dentro de la corrupción “también hay corruptos tontos y torpes”, evitando dar más nombres pero señalando de forma implícita a Díez cuando se le ha preguntado al respecto.
El presidente autonómico ha cerrado sus declaraciones insistiendo en que no permanecerá “indiferente” ante la situación política actual y que no será “cómplice” de lo que considera dinámicas negativas en el debate público.