Emiliano García-Page alcanza este miércoles una década y un año desde que asumió por primera vez la Presidencia de Castilla-La Mancha. Con motivo de esta fecha, el jefe del Ejecutivo autonómico ha repasado su trayectoria y ha defendido la evolución de la comunidad durante estos años.
Desde Bruselas, donde se encuentra por el 172º pleno del Comité Europeo de las Regiones, García-Page ha recordado el contexto económico que atravesaba la región cuando llegó al Gobierno en 2015, todavía condicionada por los efectos de la crisis de 2008 y con unas elevadas cifras de desempleo.
El presidente castellanomanchego ha señalado que en aquel momento trasladó a su partido una condición clara antes de continuar en la primera línea política: “No solo que no sería candidato, sino que pedí a mi partido que no me dejara serlo” si no lograba revertir los datos del paro.
Page ha explicado que aquel planteamiento respondía a una idea que, según sus palabras, “ahora no se estila mucho en la política española: cumplir con la palabra que se le da a la gente”.
Once años después de aquella primera investidura, el dirigente socialista ha destacado los resultados obtenidos en materia laboral y ha afirmado que “las cifras de paro están a la mitad y batimos récord en población activa”, con “más de 210.000 personas más”.
Aun así, el presidente regional ha admitido que el trabajo no está terminado. “Estoy satisfecho, aunque no plenamente porque hay que seguir trabajando”, ha señalado, al tiempo que ha defendido que Castilla-La Mancha “sigue creciendo, seguimos atrayendo empresas, seguimos creando empleo, pero hay que continuar dando satisfacción a la gente”.