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Morenito de Aranda, rotundo en Añover con una puerta grande de tres orejas

TAUROMAQUIA

Capotillo-23 destacó por su bravura y fue reconocido con los máximos honores en el ruedo

LVDT | Miércoles 27 de agosto de 2025

La Feria Taurina de San Bartolomé 2025 en Añover de Tajo vivió este domingo una tarde de contrastes en la que brilló con luz propia Morenito de Aranda. El burgalés ofreció una auténtica dimensión de torero grande ante una corrida de impecable presentación e interesante juego de Peñajara.

Su entrega, la solidez de sus conocimientos de lidia y la forma de estar delante del toro marcaron la diferencia, hasta el punto de firmar una puerta grande de tres orejas que lo consagró como el gran protagonista del festejo.

La corrida, seria y bien presentada, mantuvo al tendido pendiente de cada tercio. Destacó especialmente el quinto de la tarde, de nombre Capotillo-23, un toro castaño con mucha plaza que fue premiado con la vuelta al ruedo tras una vibrante lidia. En contraste con el éxito de Morenito, Antonio Ferrera no consiguió remontar el tono de su paso por Añover y abandonó la plaza entre pitos, mientras que el toledano Álvaro Lorenzo dejó detalles de buen oficio y templadas faenas que se tradujeron en una oreja y una ovación.

La primera actuación de Morenito llegó en el segundo, un toro colorado ovacionado de salida al que toreó a la verónica con ritmo y temple. Lo llevó al caballo en dos puyazos medidos y, tras un notable tercio de banderillas en el que destacó Iván García, construyó una faena de poder y dominio que acabó por romper al natural. Mató de estocada entera y paseó la primera oreja de la tarde.

El momento álgido llegó con el quinto, que desde salida encendió a la plaza con su presencia y su alegría en el caballo. Morenito regaló un tercer puyazo desde más allá de los medios para confirmar su bravura y firmó una faena de gran intensidad, primero con un toreo vibrante y después con hondura y relajación en los terrenos del toro. Mató de estocada tras un pinchazo y las dos orejas fueron a sus manos, mientras que el de Peñajara recibió la vuelta al ruedo.

Álvaro Lorenzo dejó también pasajes destacados en sus dos turnos. Al tercero, un toro exigente en los primeros tercios, supo encontrarle la distancia y la altura para lograr tandas templadas y con buen son. La espada le impidió redondear el triunfo y todo quedó en una ovación tras aviso. En el sexto mostró firmeza y claridad de ideas, ligando muletazos con limpieza y expresividad antes de lograr una media estocada que le valió una oreja.

La otra cara de la tarde la protagonizó Antonio Ferrera, que no consiguió dar la medida en ninguno de sus toros. El primero se echó tras un exigente tercio de varas y fue apuntillado entre el silencio. Con el cuarto, los altibajos en su labor y la falta de conexión con el tendido desembocaron en una bronca que puso punto final a su paso por la feria.

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