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Silencio religioso sobre el río Tajo
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Silencio religioso sobre el río Tajo

Multitudinario recibimiento al Cristo de la Espina después de cruzar el Puente Romano hasta la Ronda del Cañillo.

jueves 24 de marzo de 2016, 12:07h

Sin lluvia pero con un frío que se palpaba en el ambiente se desarrolló la procesión del Silencio del Miércoles Santo, una de las más concurridas por ser la única que llega al casco histórico partiendo desde la otra parte del río. Con puntualidad británica salió el Cristo de la Espina del colegio Madre de la Esperanza, llevado con devoción por sus cargadores, custodiado por la Guardia Civil y guiado hasta la otra orilla del Tajo por sus cofrades.

Como viene siendo habitual se repitió la irrepetible estampa en el Puente Romano con las luces de los faroles y las velas reflejados en las tranquilas aguas del río más largo de la Península Ibérica. Silencio sepulcral en el recorrido de la comitiva que solo se vio alterado por los leves sonidos de la fauna nocturna y el ligero paso de la corriente. El paso disciplinado fue avanzando al ritmo que marcaban los sonoros idiófonos -conocidos vulgarmente como matracas-.

Abarrotada estaba la entrada del Puente Romano desde la Ronda del Cañillo, una multitud que vivió el momento más fervoroso con la llegada de la imagen de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Espina. Grandes y pequeños no quisieron perderse el momento en que hacía su aparición el Cristo rodeado por los cuatro faroles y los exornos florales. Nada más llegar, y tras ir desapareciendo las siluetas de los cofrades en la noche de la Ronda del Cañillo y la cale Carnicerías, con su tradicional vestimenta de negro riguroso, la Banda de Nuestro Padre Jesús Nazareno interpretó el himno nacional para después unirse a la procesión con otras marchas cofrades.

Tal y como ya ha publicado La Voz del Tajo, este año la cofradía estaba de estreno tras la restauración que ha realizado en este paso el talaverano Alberto Paniagua, que data de la segunda mitad del siglo XVII y que es obra del escultor toledano José de Zayo y Mayo. Desde Carnicerías, toda la comitiva religiosa prosiguió por las murallas hasta la Plaza del Reloj, Corredera del Cristo, Palenque, Plaza del Pan, hasta su entrada en la Iglesia de La Colegial, casi tres horas después de haber partido.

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