Víctor Borreguero
miércoles 23 de abril de 2014, 10:51h
Poseer un castillo es la mejor manera de ser un señor débil. Una ciudad amurallada es una ciudad debilitada. Los castillos y las murallas son una llamada a la conjura. Principios de Maquiavelo.
Un castillo hoy es un monumento histórico. Una ciudad amurallada, un atractivo turístico. Como los vinos de marca, las carcamusas y el desmadre hasta el amanecer borracho con vuelo de ida y vuelta incluido.
El turismo es “el conjunto de relaciones y fenómenos producidos por el desplazamiento y permanencia de personas fuera de su domicilio, en tanto que dichos desplazamientos y permanencia no estén motivados por una actividad lucrativa”.
La turismología es una ciencia que se inventó un tal Jovicic porque ninguna de las ciencias existentes podía realizar el estudio del turismo en toda su dimensión. Tan independiente, como el callejón sin salida en el que andamos metidos los españoles doscientos años después de lo de la Pepa aquella que vivió dos años y medio (Cádiz 19 de marzo de 1812; Valencia 4 de mayo de 1814).
España es un castillo. Una ciudad amurallada. Nuestro futuro, invitar al mundo mundial a conocer nuestras miserias y cobrar una tasa por hacer alarde de nuestras debilidades y fortalezas. Un circo para ver españolear con dos nombres bien identificados: el “España” y el “Antiespaña”.
En el Antiespaña, Catalunya, Galiza, Euskadi y Nafarroa. En el España, casi todo lo demás. Aunque a catalanes y vascos les suena a poco, eso propone y dice Duran i Lleida, un político nacionalista catalán nacido en Aragón.
Con tantas variaciones esos dos circos, que los extranjeros llegarán a la piel de toro para turistear minicines, y los españoles y antiespañoles para conocer santuarios hermanos: el de Talavera, el de Tomelloso, el de Girona, el de Ourense, el de Gasteiz, el de Iruñea… “Los débiles tienen un arma: los errores de los que se creen fuertes”. Lo escribió Einstein y lo saben los conjurados.
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Confianza y entusiasmo
Últimos comentarios de los lectores (3)
331 | Aladroc - 01/06/2012 @ 13:26:55 (GMT+1)
Un trending topic de este tipo ocurre por la misma facilidad con que se maneja cualquier tipo de masa de gente con cualquier sofisma populista. Es vergonzante la situación provocada por todas esas personas ofendiendo a la Sra. Esperanza Aguirre, a pesar que ella debiera hacer igual que el Papa y dedicarse a su magisterio y no entrar en jardines futbolisticos en donde siempre hay polvora dispuesta a prender. Quizas haciendo un poco de política-ficción, puedo imaginarme unas ideologias diferentes a los nacionalismos actuales, si en vez de sistemas autonómicos, cuando se estableció la constitución, se hubieran permitido los federalismos del mismo tipo que Alemania y que aquí teniamos en mente hace 80 años atras. Pero tenemos lo que tenemos y hay personajes como el Sr. Carod y Sra. Esperanza que desde sus feudos azuzan a las personas que no se detienen a pensar cuanto de verdad hay en lo que les cuentan y se enfrentan a cualquiera que piense diferente. Triste espectáculo y decepcionante paisanaje, aunque se de buena tinta que hay muchos que no opinan igual en uno y otro lado, lo cual me llena de esperanza.
264 | Hispalis - 16/01/2012 @ 11:25:53 (GMT+1)
Sr. Borreguero: Haciendo memoria y relacionando datos, o sea, "atando cabos", permítame la osadía de rectificarle. Vino antes "El gato y el cascabel" que "El camaranchón". Es para mí un honor leerle.
140 | Enrique Barrios - 27/05/2011 @ 19:15:04 (GMT+1)
Me ha encantado su artículo. Sus recuerdos, su visión relaaista de las cosas. Su entusiasmo. La experiencia de Víctor Borreguero es única. Un honor seguir leyéndole. Muchos de aquellos de la UCD le recordamos con cariño y agradecimiento.
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