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EL ESTADO DEL ESTADO | Ventajas del Coronavirus

EL ESTADO DEL ESTADO | Ventajas del Coronavirus
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Carlos González-Teijón es escritor, sus libros publicados son Luz de Vela, El club del conocimiento, La Guerra de los Dioses, El Sistema, y de reciente aparición “Psicología de virtudes y pecados”, de editorial, Letras de autor.

miércoles 25 de marzo de 2020, 13:17h

Después de todo, Yony realiza análisis del momento. Por ello debe explicar que ventajas e inconvenientes puede aportar el Bichito este. Ya conocemos los humanos que nada es bueno o malo, depende donde se aplique, y cualquier situación, además de los inevitables perjuicios, también dispone de su carga más beneficiosa.

En este caso concreto, los efectos nocivos sobre la salud en general, y sobre el sistema sanitario en particular, va a obligarnos a los humanos a cambiar ciertos hábitos, y mejor aún, le dará la vuelta a ciertas tendencias de comportamiento volviéndolas bastante del revés. Una de las más importantes es la creciente inclinación al individualismo y al desprecio de cualquier sistema colectivo, que por su propia naturaleza siempre nos provoca restricciones a nuestras aspiraciones y tendemos a querer hacer solo lo que nos venga en gana, es un poco a lo que se le llamaba pecado de Soberbia.

Puede que la primera gran ventaja del Coronavirus sea el volvernos a todos un poco más solidarios. Esto va a suceder porque nos hará ver, valorar y respetar la posición de los contrarios. Vamos, ¡que vivimos en comunidad!. Todos los días se nos bombardea tanto con “Nuestros derechos” y que debemos ser libres individualmente que se nos tiende a olvidar que los demás también tienen “Derechos” y que el ejercicio de ambos nos lleva a unas reglas del juego que por su propia idiosincrasia produce que vivamos más restringidos, ordenados, disciplinados y obedientes.

Nos va a provocar que comprendamos mejor ese juego del que los escritores y pensadores hablamos y escribimos siempre, aunque tengamos la sensación que no se entiende muy bien, y no es otro que el reiterar constantemente que la vida es una cuestión de “Equilibrio”, y no el defender en exclusiva una fuerza, situación o forma de pensar frente a otra. En este asunto debemos comprender que se ha de producir un equilibrio constante entre el grupo y el individuo, entre el estado y el ciudadano. No se trata de más o menos estatalismo o individualismo. Ahora veremos que sin el grupo, el estado, y su sistema sanitario y la potenciación y el respeto al mismo, no podríamos hacer frente a esta enfermedad que nos ataca a todos por igual. Que la sanidad pública y los demás sistemas son estrictamente imprescindibles. El problema de equilibrio es comprender y aplicar hasta donde debe llegar dicho poder público y en qué proporción.

También nos hará más solidarios con ciertas capas de la población. No solo ya con los grupos de riesgo o con los más débiles, algo que ya se comprendía en la historia en general. Ahora veremos que unos trabajadores, o unos sectores de producción o servicios van a verse más afectados que otros, y más importante aún, que puede que en la “Antigua lucha de clases”, veamos que los empresarios pequeños pueden sufrir aún más que sus trabajadores –me refiero económicamente- y que ya no es una lucha de unos contra los otros, sino, buscando el equilibrio de nuevo, intentar arrimar todos el hombro para salir adelante con el mejor beneficio para todos.

Nos provocará que pensemos más en la solidaridad porque muchas veces vemos a los servicios del estado, y a sus sistemas de recaudación como adversarios más que como parte de nuestros intereses. Ahora comprenderemos que sin esas aportaciones de todos no dispondríamos de un capital que bien administrado, y por supuesto sin que nadie lo robe, es el que de forma colectiva puede combatir esta grave enfermedad que podría destruir no solo individuos, sino familias, empresas y municipios enteros.

El Coronavirus nos hará cambiar ciertas formas de pensar para dejar de lado muchas nuevas ideas que parecen muy deslumbrantes pero que han de pasar siempre por el tamiz de lo público y pensar si es bueno o malo que las apliquemos a todos y no solo pensar en nuestro beneficio de grupo o de clase social.

Yony dice que no cabe duda alguna, los efectos malvados del bicho nos provocará, como sociedad, que aprendamos a vivir en comunidad y seamos mucho más solidarios de lo que normalmente somos, y dejemos de lado cierto individualismo que, dicho sea de paso, a veces se nos presenta como bastante…Infantil.

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