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OPINIÓN | ‘Es sólo un sueño, Jimmy’, por Raúl Díaz

OPINIÓN | ‘Es sólo un sueño, Jimmy’, por Raúl Díaz
lunes 04 de enero de 2021, 10:23h

No es por contradecir a los sabios de la RAE, pero tildo el ‘sólo’ que aparece en el título de esta colaboración porque no me gusta esa reciente norma que recomienda no utilizar la tilde, si el contexto no implica ambigüedad.

Dicho esto y antes de que se cuestione la necesidad o no de utilizar el símbolo ortográfico en ese adverbio para distinguirlo del adjetivo, anuncio que escribiré ‘sólo’ a lo largo de toda esta columna cuando equivalga a ‘solamente’ y ‘solo’ (sin tilde) cuando haga referencia al adjetivo.

Oliver Stone dirigió ‘The Doors’, una ‘biopic’ del famoso grupo estadounidense que se centraba , sobre todo, en los avatares vitales de su cantante, Jim Morrison. Morrison falleció en París y sus restos descansan en el cementerio de Père-Lachaise desde 1971. El guitarrista del grupo, Robby Krieger, abominó de la cinta, alegando que el director ‘no se había enterado de nada’.

En el comienzo del film, hay un ‘flashback’ en el que se relata la visión de un jovencísimo Morrison de un accidente de tráfico mientras va de viaje con sus padres. En él había perecido un indio americano y la estampa impacta tanto al pequeño que su madre se vuelve hacia el asiento trasero y dice a su hijo: ‘Es sólo un sueño, Jimmy, sólo un sueño’.

Del mismo modo que este 2020, y lo que nos espera aún en 2021, seguirá siendo un sueño. Mejor dicho: una pesadilla. En inglés la palabra pesadilla se traduce como ‘nightmare’. ‘Yegua de noche’. Hemos cabalgado, y cabalgaremos, sobre ese desensillado animal durante los próximos meses. Pero, antes o después, ha de tener un final su aliento corredor.

Hay que aferrarse firmemente a los lomos de este caballo indómito, que tantas veces se ha sacudido a sus jinetes otorgándoles la muerte. Descansen en paz.

No dejemos de domar a la yegua nocturna con nuestra constancia, con nuestra sapiencia sobre cómo combatir sus derrotes. La ciencia ha desarrollado en un tiempo corto, que todos hubiéramos deseado hubiera sido más breve aún, los medios para calmar la pesadilla.

Restan meses aún, para que todo se normalice. Pero no teman a las vacunaciones. Desde hace décadas, los científicos estudian la manera de crear los antídotos, o, mejor dicho, las soluciones a enfermedades que antes eran incurables y causaban un alto índice de mortandad. Hacia ellos y todos los que se implican en el proceso de su llegada a buen fin, mi más sincero reconocimiento.

Dentro de unos meses, imaginaré a mi fallecida madre mirándome hacia el asiento trasero de aquel viejo Renault 12 de color granate diciéndome: ‘Es sólo un sueño, Raúl, sólo un sueño’. Y la calidez de sus palabras me provocará el no sentirme solo.

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