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La verdad (31)

La verdad (31)

Carlos González-Teijón es escritor, sus libros publicados son Luz de Vela, El club del conocimiento, La Guerra de los Dioses, El Sistema, y de reciente aparición “Psicología de virtudes y pecados”, de editorial, Letras de autor

Por Carlos Glez.-Teijón
martes 25 de mayo de 2021, 08:00h

Una vez que hemos conceptuado a los Grupos Sociales Organizados (GSO), y hemos designado que elementos fundamentales los componen, nos dice Yony que hemos de explicar “Cómo funcionan de manera estructural”.

Todos funcionan de la siguiente forma:

El Liderazgo-Cultura define, marca y obliga a todos los componentes a seguir los dogmas y comportamientos generales del grupo. Fija objetivos y establece los premios y castigos para el mejor cumplimiento de sus valores, así como ordena penas para los incumplimientos. En función al “Adoctrinamiento” que desde bebés se ha producido en la cabeza de todos y cada uno de los individuos educados en esa forma de pensar, todo lo que hay en sus cabezas son los dogmas e ideas de esa…”Cultura”.

Mientras ese liderazgo, esa cultura, esté vigente, todos se comportarán de acuerdo a sus ideas fundamentales, las seguirán, las enseñarán y castigarán a quien se oponga a ellas o no las cumpla. Cuando se cambia de Cultura sucede porque decae su liderazgo –ya no es útil para los tiempos que se están viviendo- por ello, aparecerá otro liderazgo. Este nuevo líder cultural fijará todos los nuevos dogmas a seguir.

Las Élites son las máximas exponentes de ese grupo social. Los más esforzados, competentes y exigentes, consigo mismos y con todos los demás. Han de dar ejemplo constantemente de los valores que componen ese GSO. El Liderazgo de esa Cultura se vuelve decadente porque las élites, en el fondo, ya no creen ni defienden a muerte esas creencias y costumbres y se comportan hipócritamente haciendo que creen pero solo buscan sus intereses particulares. Los Gobernados lo perciben ampliamente y surgen los nuevos liderazgos físicos momentáneos, nuevas élites culturales o intelectuales y… Las Revoluciones.

Son esas élites las que tiran del carro y designan a todos los que ocuparán cargos. Algunos de los individuos, aunque inicialmente no nazcan en familias de élite, si se lo ganan, pasarán a formar parte de esas élites.

La Jerarquía está constituida para comunicar y hacer cumplir –y en su caso sancionar si no se cumplen- las órdenes del liderazgo y las élites. Toman las decisiones del día a día según las órdenes recibidas que se han convertido en leyes y costumbres. Sancionan a los incumplidores y mantienen siempre el orden. Las jerarquías suelen ser técnicas y funcionales, prueba de ello es que muchas veces, tras incruentas revoluciones, las nuevas élites mantienen la vieja jerarquía y la reforman en el fondo muy poco. Y se valen de ella para seguir, ahora ellos, mandando y dominando.

Los Gobernados reciben las órdenes-leyes, se orientan por los valores y objetivos definidos por el Liderazgo-Cultura, tratan de ganarse el favor de sus superiores cumpliendo las leyes y temen ser reprimidos si ejercen cualquier actuación de deseo personal. Han sido adoctrinados en esas “Ideas” por ello son las que consideran las únicas válidas. Cuando ya no les parecen adecuadas o creen que son dictatoriales surgen las rebeliones a las que los descontentos se unen. Pronto descubren que es más de lo mismo. Tarde descubre el individuo gobernado que su única posición en la vida será obedecer, antes a unos, ahora, incluso con su colaboración para que impongan las nuevas instituciones, a otros. Si alguien alberga la más mínima duda que lea la historia.

En todas las tomas de decisiones, en las conductas y comportamientos, así como –muy importante- en el diseño de objetivos constantes, siempre está el individuo. Éste, pertenezca al estamento que pertenezca, siempre contemplara la vida, es decir, todo el exterior, desde su mirada individual, desde sus intereses. Desde sus sueños, ilusiones y expectativas. Huelga decir que también sus frustraciones serán suyas y solo suyas. Por ello hemos de analizar constantemente ese juego entre el individuo y los otros. Porque sus objetivos y las decisiones adoptadas para conseguirlos siempre serán de cada persona, y por ello: Subjetivas, Relativas y Circunstanciales. Lo que querrá de niño ya no es lo que quiere de adolescente y mucho menos lo que quiere de adulto.

Pero al mismo tiempo las fuerzas que actúan sobre él o ella, comenzando desde el pequeño núcleo familiar, su familia social, la clase social a la que pertenezca, su club de amigos o deportivo, su empresa, y así hasta un sin fin, y terminando en el liderazgo general -su cultura-, estarán forzando en más o en menos su toma de decisiones. El funcionamiento de un GSO es un conjunto que parece un solo ser, pero es una masa de millones de voluntades que están constantemente en juego. Constantemente en cambio y sometidos a múltiples condicionantes que se modifican día a día.

Por eso es un ser vivo, porque cambia y evoluciona. Trata por todos los medios, como un cuerpo humano, de que todo funcione en conjunto, con orden y disciplina, pero luego cada célula o grupo de células, cada órgano, cada individuo y sus sub-grupos toman sus decisiones y surgen las enfermedades y los cánceres. Surgen las revoluciones y los cambios.

Tarde o temprano, cuando haya cumplido su cometido y las circunstancias no le sean favorables, esa cultura-Liderazgo desaparecerá. Y ya estará implantada, de forma incipiente…Otra nueva. La forma de reaccionar de los individuos siempre, siempre, siempre…Será la misma.
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