El último fin de semana de abril ha estado marcado por un notable aumento de las temperaturas después del paso de una dana que dejó tormentas intensas en amplias zonas del interior peninsular. Las precipitaciones, acompañadas de fuertes rachas de viento y episodios de granizo, han dado paso a un escenario atmosférico que seguirá siendo cambiante en los próximos días.
Según Meteored España, el inicio de la semana estará dominado por un episodio de calor atípico para estas fechas, especialmente en el centro y norte del país. Esta situación vendrá acompañada de la llegada de una masa de aire cálido cargada de polvo en suspensión, lo que favorecerá la aparición de lluvias de barro. A partir de mañana, sin embargo, se espera un descenso térmico generalizado —salvo en el sureste—, seguido de una estabilización o ligero repunte de las temperaturas.
El climatólogo Samuel Biener explica que un bloqueo atmosférico situado entre las islas británicas y Escandinavia está contribuyendo a mantener la inestabilidad sobre España. Este patrón permitirá que dos danas se sitúen en las proximidades del oeste y norte peninsular, con la posibilidad de que una de ellas sea absorbida por la otra hacia el miércoles, según apuntan los modelos europeos.
La presencia de estas bolsas de aire frío en altura, combinada con temperaturas elevadas en superficie y un mar Mediterráneo que ya alcanza puntualmente los 20 ºC cerca de Baleares, generará las condiciones propicias para el desarrollo de tormentas más intensas de lo habitual en esta época del año.
El miércoles se perfila como la jornada más adversa, con tormentas generalizadas desde primeras horas en buena parte de la Península. Algunas de ellas podrían ser localmente fuertes y venir acompañadas de fenómenos severos. Solo algunas áreas del norte, el litoral mediterráneo, el noreste y los archipiélagos quedarían al margen de esta situación.
A partir del jueves se prevé una ligera tregua, con lluvias concentradas principalmente en el norte y noreste, además de chubascos aislados en zonas montañosas del este. No obstante, la estabilidad será pasajera. Coincidiendo con el puente del 1 de mayo, una vaguada reactivará la inestabilidad atmosférica, favoreciendo la formación de tormentas vespertinas en áreas de sierra, que podrían ser localmente intensas.
De cara al fin de semana, la incertidumbre aumenta, aunque los pronósticos apuntan a que las tormentas podrían persistir, especialmente en el norte y la vertiente mediterránea, intensificándose durante la jornada del domingo. Estos episodios podrían ir acompañados de granizo, fuertes rachas de viento y crecidas repentinas en ríos y barrancos.
En conjunto, algunas zonas podrían acumular entre 50 y 70 litros por metro cuadrado a lo largo de la semana. Por su parte, en Canarias se esperan precipitaciones débiles o localmente moderadas, sobre todo en las vertientes norte de las islas.