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Adiós a la ansiedad por la autonomía: así será la nueva generación de baterías

Adiós a la ansiedad por la autonomía: así será la nueva generación de baterías
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La industria del automóvil confía en las de estado sólido para ofrecer más kilómetros, menos tiempo de carga y una vida útil mucho más larga

Por LVDT
martes 09 de junio de 2026, 19:30h

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Durante años, el coche eléctrico ha convivido con tres grandes obstáculos que frenan su expansión definitiva: la autonomía, los tiempos de carga y la degradación de las baterías. Mientras gobiernos y fabricantes impulsan la electrificación del automóvil, buena parte de la industria coincide en que la verdadera revolución no llegará con nuevos modelos, sino con una nueva generación de baterías.

Esa tecnología tiene nombre propio: baterías de estado sólido. Aunque su desarrollo lleva años en marcha, 2026 se perfila como el inicio de una nueva etapa para una tecnología que promete transformar por completo la movilidad eléctrica. Toyota, Volkswagen, BYD, Nio, Changan, Chery, Nissan o Mercedes-Benz ya compiten por liderar una carrera tecnológica que podría redefinir el mercado durante la próxima década.

¿QUÉ HACE DIFERENTES A LAS BATERÍAS DE ESTADO SÓLIDO?

Las baterías que utilizan actualmente la mayoría de vehículos eléctricos funcionan gracias a un electrolito líquido o en forma de gel que permite el movimiento de los iones entre los electrodos. Las baterías de estado sólido sustituyen ese componente por un material sólido, generalmente cerámico, polimérico o basado en sulfuros.

Puede parecer un cambio menor, pero sus consecuencias son profundas.

Al eliminar los líquidos inflamables presentes en las baterías convencionales, aumenta la seguridad y disminuye el riesgo de incendios. Además, el nuevo diseño permite almacenar mucha más energía en el mismo espacio, acelerar los procesos de carga y reducir el desgaste con el paso de los años.

Los desarrollos más avanzados apuntan ya a densidades energéticas superiores a los 400 Wh/kg, mientras que las mejores baterías de iones de litio actuales rondan los 300 Wh/kg. Algunos prototipos incluso han alcanzado los 500 Wh/kg en pruebas de laboratorio.

En la práctica, esto se traduce en vehículos con más autonomía, baterías más ligeras y una vida útil considerablemente superior. Algunas previsiones del sector apuntan a que podrían conservar cerca del 90% de su capacidad tras décadas de uso.

EL OBJETIVO: CARGAR EN MINUTOS Y RECORRER MÁS KILÓMETROS

La autonomía sigue siendo una de las principales preocupaciones de los conductores, pero el tiempo de recarga se ha convertido en un factor casi tan decisivo como la propia capacidad de la batería.

Las nuevas arquitecturas de estado sólido permiten utilizar materiales más eficientes, como los ánodos de metal de litio, capaces de soportar cargas mucho más rápidas sin sufrir una degradación acelerada. El objetivo de la industria es acercar los tiempos de carga a los de una parada convencional para repostar combustible.

Algunas de las tecnologías que se están desarrollando prometen recargas ultrarrápidas que podrían reducir drásticamente los tiempos de espera actuales, uno de los aspectos que más condicionan la adopción masiva del vehículo eléctrico.

TOYOTA, LA MARCA QUE PARTE CON VENTAJA

Si existe un fabricante especialmente bien posicionado en esta carrera es Toyota. La compañía japonesa acumula el mayor número de patentes relacionadas con baterías de estado sólido y ha puesto en marcha una estrategia integral que abarca desde la investigación hasta el suministro de materiales.

Uno de sus movimientos más relevantes ha sido la alianza con la refinería japonesa Idemitsu Kosan, que ya trabaja en una planta piloto destinada a producir electrolitos sólidos a gran escala. La instalación debería estar operativa a finales de 2027.

VOLKSWAGEN APUESTA POR QUANTUMSCAPE

Volkswagen ha canalizado su estrategia a través de PowerCo, su división de baterías, y mantiene una estrecha colaboración con la estadounidense QuantumScape, una de las empresas más avanzadas en el desarrollo de esta tecnología.

La firma alemana ha realizado ya demostraciones iniciales de celdas de estado sólido y trabaja con una hoja de ruta que contempla su incorporación a vehículos comerciales hacia el final de la década.

Entre los avances anunciados destacan celdas piloto de 60 Ah con una densidad energética cercana a los 400 Wh/kg, capacidad para operar a temperaturas extremas de hasta -40 grados y compatibilidad con sistemas de carga ultrarrápida.

CHINA ACELERA PARA LIDERAR LA PRÓXIMA GENERACIÓN DE BATERÍAS

Mientras Europa y Japón avanzan en sus programas de desarrollo, varios fabricantes chinos están intensificando sus inversiones.

BYD prevé comenzar las primeras pruebas en vehículos reales a partir de 2027. Sin embargo, la compañía considera que la producción masiva de estas baterías no llegará hasta el periodo comprendido entre 2030 y 2032.

Changan, por su parte, asegura haber desarrollado una celda completamente sólida con una densidad energética de 400 Wh/kg y sistemas de diagnóstico basados en inteligencia artificial capaces de reducir significativamente el riesgo de fallos internos. La compañía espera validar prototipos antes de finalizar este año y lanzar vehículos comerciales en 2027, con autonomías teóricas que podrían alcanzar los 1.500 kilómetros bajo ciclos de homologación asiáticos.

A la carrera también se ha sumado Nio, que ha creado una filial específica dedicada al desarrollo de baterías de estado sólido en Shanghái. Su objetivo es alcanzar la producción en masa en torno a 2028.

Otro de los proyectos más ambiciosos procede de Chery. El grupo chino, propietario de las marcas Omoda y Jaecoo, ha anunciado sus nuevas baterías Rhino S, con una densidad energética de 400 Wh/kg y autonomías que también rondarían los 1.500 kilómetros por carga.

UNA TECNOLOGÍA QUE AÚN DEBE SUPERAR OBSTÁCULOS

Pese al optimismo del sector, la llegada de las baterías de estado sólido al mercado masivo todavía enfrenta importantes desafíos. La fabricación continúa siendo compleja, los costes son elevados y la producción a gran escala sigue siendo una asignatura pendiente para la mayoría de fabricantes.

Por ello, aunque los primeros modelos equipados con esta tecnología podrían comenzar a llegar entre 2027 y 2028, la verdadera democratización de las baterías de estado sólido probablemente no se producirá hasta la próxima década.

Lo que sí parece claro es que la batalla por el futuro del coche eléctrico ya no se libra únicamente en las cadenas de montaje. Se está librando en los laboratorios donde se desarrolla una batería llamada a eliminar buena parte de las barreras que todavía frenan la movilidad eléctrica.

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