“Por fin vemos al alcance de la mano la parcela para poder hacer el gran instituto, que se necesita y se necesita mucho. A veces las cosas cuestan mucho más de lo que quisiéramos”, dijo ayer por la tarde, en Ocaña, el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, que abundó en la seguridad de que “va a ser un magnífico y gran centro que tiene que cubrir la demanda actual y prepararse para el fenómeno de crecimiento que está experimentando en general la región, pero muy particularmente también este eje de la A-4”.
El jefe del Ejecutivo regional hacía estas declaraciones en Ocaña en el Teatro Lope de Vega que acogió la celebración de los Premios Regionales de Medio Ambiente 2026 y en el que se reconoció el cuidado por el ecosistema de Castilla-La Mancha a 13 personas y entidades. Precisamente a ellos y a ellas, García-Page agradeció su empeño por cuidar del entorno “en una batalla en la que todos podemos hacer algo opinando y referenciando”.
“En esta tierra, la inmensa mayoría compartimos los mismos objetivos de desarrollo sostenible y realmente también predicamos con el ejemplo”, reconoció el presidente, al tiempo que presumió de los 114 espacios naturales con los que cuenta Castilla-La Mancha. “No hemos tenido nunca en esta tierra dudas sobre lo que significa el cuidado de nuestra región. Lo aprendimos incluso de la gente del campo, de los agricultores, de los ganaderos, que son principalmente a veces las mayores víctimas del cambio indeseado”, argumentó.
En este mismo sentido, señaló que en Castilla-La Mancha el 87%, casi el 90% del mix energético, es de energía renovable. “Aquí se empezó apostando por eso cuando ni siquiera existía una auténtica regulación en Europa”, recordó el presidente autonómico, que denunció el “seguidismo” que algunos en España hacen de planteamientos egoístas con las próximas generaciones. “En todos los terrenos, pero, particularmente, en este, en el que sería más fácil contribuir, simplemente, con sentido común, porque no creo que haya nadie que discuta que lo mejor es cuidar lo que tenemos”.
García-Page consideró que “todo lo que sea hurtar el poder real a la gente, ya sea por un algoritmo, o por un operador, no deja de ser un grave riesgo. Son las guerras del futuro”. Y abundó en la idea de que “tenemos que tener muy clara conciencia de lo que somos, yo creo que la constancia en los valores y en los principios es lo que hará que triunfe esta forma de entender las cosas que hoy premiamos”.