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CARTA DEL DIRECTOR

Oda a la ignorancia

Oda a la ignorancia

Escrita por el Director de La Voz del Tajo, Alberto Retana

miércoles 29 de julio de 2026, 11:00h

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Qué bueno es ser ignorante. Qué felicidad siente el que nada sabe. Qué atrevida es la ignorancia. Esa creencia de que el sabio, el crítico, el inteligente acaba triste y atormentado y el tonto acaba siendo feliz cada día parece más cierta.

Apagándose, como están, los malditos incendios que nos han atormentado durante los últimos días, uno se para a reflexionar sobre lo ocurrido y la excelsa decoración que ha adornado toda la parafernalia de tan desastroso suceso.

Pese a que los dirigentes de este país, en su mayoría, han dado una lección sin precedentes sobre cómo actuar contradiciendo a mi archicitado Bismarck, la calle ha demostrado que la ‘todología’ tiene que ser una nueva enseñanza en nuestras universidades. Aquí hasta el más tonto ha hecho un reloj de madera y estaba convencido que iba a funcionar.

Estoy seguro, después de informarme y consultar a quien sabe de la cosa, que la innegable falta de prevención sobre nuestro monte ha hecho de esta debacle un drama absoluto. Y podemos debatir sobre el cambio climático, los negacionistas, los ecologistas o esos todólogos, pero los incendios que llevan asolando España desde hace unos años demuestran que la burocracia se ha comido a nuestro sistema y ahora las manos se nos queman.

Antonio Machado decía que “todo lo que se ignora, se desprecia” y el mundo rural de nuestro país languidece desde hace décadas. Cada padre preocupado por enviar a sus hijos a la ciudad para labrarse un futuro mejor y la asfixia de mil papeleos para quienes de verdad conocen los pueblos, esos viejos del lugar que demuestran la razón en gramática parda, está cavando la tumba de lo rural.

De todos modos, y aunque las carnes me siguen pidiendo parafrasear al poeta italiano Arturo Graf con su sentencia: ”El saber y la razón hablan; la ignorancia y el error gritan”, estos días hemos escuchado muchos gritos y pocas palabras, apunten quién ha hecho qué.

Aunque todo esto se diluirá en menos que canta un gallo porque en nada dejará de oler a humo como dejó de correr el agua de la Dana en Valencia o desapareció el barro de Filomena.

La memoria volverá a ser frágil y la ignorancia se apoderará de nuevo de nuestras mentes para seguir haciéndonos extrañamente felices.

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