Los vecinos de Pelahustán ya han podido volver a sus hogares junto al resto de municipios de la Sierra de San Vicente después de varios días marcados por el miedo, la incertidumbre y una evacuación preventiva provocada por el incendio forestal del Valle del Tiétar. Sin embargo, las intensas horas vividas permanecerán durante mucho tiempo en la memoria de sus habitantes.
El alcalde de Pelahustán, Roberto García Laredo, ha explicado a La Voz del Tajo cómo se vivieron los momentos más críticos de la emergencia, cuando el humo procedente del incendio de Burgohondo hacía temer que las llamas pudieran alcanzar el municipio.
"Lo hemos vivido con muchísima preocupación, con pánico e incertidumbre. Ha sido una situación al límite, completamente desconcertante", asegura el regidor, quien reconoce que el Ayuntamiento trató desde el primer momento de transmitir calma a través de información contrastada procedente únicamente de los canales oficiales.
Durante casi 72 horas, las familias que tuvieron que abandonar sus viviendas convivieron con el temor de no saber cuándo podrían regresar ni si encontrarían sus casas intactas. "Veíamos continuamente imágenes del fuego devorando pueblos, montes y pinares a apenas diez o quince kilómetros. Solo imaginar que aquello pudiera llegar hasta aquí era terrorífico", recuerda.
CUATRO AVISOS ANTES DE LA EVACUACIÓN
Ante el empeoramiento de la situación, el Ayuntamiento activó un protocolo preventivo incluso antes de que llegara la orden oficial de desalojo. Según explica García Laredo, fue un miembro de la UME quien les alertó de que el cambio del viento podía complicar seriamente la evolución del incendio.
A partir de ese momento se emitieron cuatro comunicaciones oficiales a la población. La primera informaba de la llegada de una nube tóxica de humo procedente del incendio de Burgohondo. La segunda recomendaba preparar una mochila de emergencia con medicación, ropa, documentación y dinero en efectivo. En un tercer mensaje se pidió a las personas mayores, vulnerables o con enfermedades cardiopulmonares que permanecieran en sus domicilios de forma preventiva. Finalmente llegó el cuarto aviso: la evacuación.
Para garantizar que nadie quedara sin información, el Ayuntamiento utilizó todos los canales disponibles, desde redes sociales y el sistema de bandos móviles hasta visitas puerta por puerta realizadas por trabajadores municipales y voluntarios de Protección Civil, especialmente dirigidas a las personas mayores.
"No queríamos generar pánico, pero sí que todo el mundo estuviera preparado para lo peor. Cuando finalmente llegó la orden de evacuación, la mayoría de los vecinos ya tenían listas sus pertenencias y pudieron salir con rapidez", explica el alcalde.
EL PUEBLO NO QUEDÓ COMPLETAMENTE VACÍO
Aunque la inmensa mayoría de los vecinos abandonó Pelahustán, algunas personas permanecieron en el municipio por motivos de seguridad y protección.
Entre ellos estaban los agentes de la Guardia Civil, el propio alcalde y los ganaderos de la localidad, cuya permanencia fue defendida por el Ayuntamiento.
"Los ganaderos trasladaron preventivamente a sus animales a zonas más seguras y, además, son quienes mejor conocen el terreno. Si el fuego hubiera llegado hasta aquí, habrían sido fundamentales para facilitar el trabajo de los servicios de extinción", señala García Laredo.
UN ESPECIAL RECONOCIMIENTO A LOS MAYORES
El regreso a casa comenzó tras levantarse la orden de evacuación, momento en el que cerca del 90 % de los vecinos realojados volvió esa misma noche a Pelahustán.
El alcalde destaca especialmente el impacto emocional que la evacuación tuvo sobre una población muy envejecida.
"Muchos de nuestros vecinos son personas mayores, con rutinas muy marcadas, controles médicos y una enorme vinculación a sus hogares. Algunos incluso vivieron muy de cerca la Guerra Civil y no comprendían cómo, tantos años después, tenían que abandonar nuevamente sus casas sin saber si volverían a encontrarlas", explica.
Por ello, García Laredo ha querido agradecer públicamente la atención recibida durante esos días por parte de Cruz Roja y Protección Civil de Talavera de la Reina.
"Se han portado con una empatía y una delicadeza excepcionales. Yo estuve con ellos las dos mañanas en las que permanecieron realojados y todos coincidían en que estaban siendo tratados con muchísimo cariño, con apoyo psicológico, atención sanitaria y todos los cuidados necesarios", afirma.
LA SIERRA DE SAN VICENTE RECUPERA LA NORMALIDAD
Desde este martes también han podido regresar a sus viviendas los vecinos de Buenaventura, Navamorcuende, El Real de San Vicente, Hinojosa de San Vicente, Castillo de Bayuela, Garciotum, Nuño Gómez, Almendral de la Cañada y Pelahustán, los nueve municipios toledanos evacuados por el incendio forestal que afecta al Valle del Tiétar y su entorno.
Aunque todavía persisten restos de humo y cenizas en algunos puntos, la actividad cotidiana comienza a recuperarse poco a poco. Comercios, servicios municipales y establecimientos han reabierto sus puertas mientras los vecinos vuelven a llenar las calles después de una de las semanas más difíciles que recuerda la comarca.