A primera hora de la mañana de hoy sábado se nos ha marchado, a los 93 años, Moisés Martín Espinosa. Y lo ha hecho como el fiel reflejo de su existencia: de manera discreta, sin ruido y aceptando con humildad este último trance de su vida.
Una vida que deja en paz y con sus cuentas ajustadas, sobreviviendo con entereza a los duros y dolorosos golpes encajados con la pérdida de dos de sus cuatro hijos (Moisés y Luis Miguel), y de su adorada esposa Wence tras luchar junto a ella frente a un cruel Parkinson. En los últimos años, Moisés también sostuvo y acompañó al tercero de sus hijos, José Tomás, a quien la vida dio una segunda oportunidad
Fertilizantes Moisés supone hoy el legado empresarial de quien tuvo que hacerse hombre de manera prematura, obligado por una niñez de posguerra. Devoto de su Virgen del Pilar de Los Alares, la pedanía que le vio nacer, y bajo cuyo manto seguro ahora se ha recogido. Inconfundible con su inseparable sombrero, Moisés disfrutaba a diario con su partida de cartas con los amigos y de vez en cuando un paseo por el campo.
Un hombre íntegro, educado y respetado, para quien un estrechar las manos tenía la forma de contrato y su palabra era la firma que lo rubricaba. Un hombre de figura recogida y cuerpo pequeño, en contraste con su enorme bonomía y su inmenso corazón.
Moisés se ha ido tranquilo, en casa y en compañía de su amada hija Prado, abnegada y dedicada compañera en su última etapa vital, testigo de cómo se ha ido apagando una luz que resplandecerá en todos los que le conocimos.
Desde La Voz del Tajo nos unimos al dolor de sus seres queridos.
D.E.P.