Hispania Nostra ha hecho públicos los proyectos distinguidos en sus Premios a las Buenas Prácticas en el Patrimonio Cultural y Natural de España, unos galardones que reconocen intervenciones ejemplares por su innovación, sostenibilidad y capacidad de transferencia.
En esta edición, en la categoría de conservación del patrimonio como motor de desarrollo económico y social, el premio ha recaído en la rehabilitación de la Sala Capitular, el zaguán y la portada de la Catedral de Toledo, una intervención considerada modélica por su enfoque integral y su impacto en la puesta en valor del conjunto monumental.
Según destacó la presidenta de Hispania Nostra, Araceli Pereda, la actuación “pone en valor su riqueza histórica, arquitectónica y artística” y, al mismo tiempo, “refuerza el patrimonio de Castilla-La Mancha al convertir este conjunto catedralicio en un referente para futuras intervenciones en todo el territorio”.
UN CONJUNTO HISTÓRICO RECUPERADO PARA EL SIGLO XXI
La intervención, promovida por el Cabildo Catedralicio de Toledo en el marco del 800 aniversario de la seo primada, ha abarcado tres espacios concatenados de gran valor histórico: la antigua capilla de Santa Isabel de Hungría —hoy convertida en acceso—, el zaguán o antesala capitular y la Sala Capitular propiamente dicha.
Hasta 1502, la Sala Capitular original se ubicaba en el actual espacio de la Capilla Mozárabe. En la actualidad, este ámbito forma parte del recorrido cultural abierto al público, mientras que el zaguán recupera su función de antesala y la portada de Santa Isabel restituye su papel como acceso monumental.
La Sala Capitular es considerada una joya del eclecticismo artístico de la época del cardenal Cisneros, con una fusión de estilos gótico, mudéjar y renacentista. El espacio está presidido por un artesonado dorado y policromado de gran valor artístico, diseñado por Luis de Medina, Diego López y Alonso Sánchez, y ejecutado por Francisco Lara.
UNA RESTAURACIÓN EJEMPLAR
El jurado ha subrayado el carácter innovador de la intervención, destacando la visión global del conjunto, la recuperación de la legibilidad histórica mediante el desmontaje respetuoso de elementos añadidos y la mejora de las condiciones ambientales e iluminación. También ha valorado el enfoque científico e interdisciplinar aplicado en todas las fases del proyecto, así como la gestión del patrimonio documental y la reintegración equilibrada de los espacios.
La actuación ha permitido, además, liberar espacios murales mediante el traslado de armarios al Museo de Tapices, favoreciendo la conservación de los bienes muebles y la comprensión del conjunto histórico.
Desde Hispania Nostra se señala que, gracias a esta intervención, la Catedral no solo conserva y realza su valor patrimonial, sino que también incrementa su capacidad de generar impacto cultural, social y turístico, ofreciendo una experiencia más completa a los visitantes.
BUENAS PRÁCTICAS CON VOCACIÓN DE FUTURO
Estos premios, inspirados en los criterios de la UNESCO, buscan visibilizar proyectos que destaquen por su innovación, eficacia, sostenibilidad y transferibilidad.
En palabras de la organización, se trata de reconocer iniciativas que no solo preservan bienes culturales únicos, sino que también reconstruyen su vínculo con la sociedad, impulsan modelos sostenibles de conservación y mejoran la experiencia ciudadana.
Los proyectos premiados este año evidencian, según el jurado, cómo la protección del patrimonio puede ir de la mano de la innovación y la participación social, consolidándose como un motor de desarrollo y un elemento clave de identidad colectiva.
Con esta distinción, la rehabilitación de la Catedral de Toledo se incorpora a un catálogo de buenas prácticas que aspiran a servir de referencia para futuras intervenciones en el patrimonio cultural y natural de España.