Un banco ruso engañado por 'la letra pequeña'
La letra pequeña también puede jugar malas pasadas a los bancos
miércoles 23 de abril de 2014, 10:51h
Actualizado el: 28/10/2015 11:33h
Dmitri Agárkov, un ex policía, se ha convertido estos días en un héroe en la prensa rusa y en Internet tras dar de probar a un banco de su propia medicina. El hombre, recibió en 2008 por correo una propuesta de crédito del banco Sistemas Crediticios de Tinkoff (SCT) con un contrato adjunto, cuyas condiciones figuraban en caracteres minúsculos al pie del mismo. Agárkov escaneó el impreso, pero antes redactó sus propias condiciones de crédito: cambió la tasa de interés, que fijó en el 0%, canceló la comisión por concesión del crédito (19.000 rublos, unos 432 euros) e introdujo una cláusula que lo liberaba del pago de cualquier tipo de comisiones. También, el SCT "se comprometía" a pagar 3 millones de rublos (68.267 euros) al cliente en caso de incumplimiento o modificación del contrato después de su firma.
Tras todas estas manipulaciones, Agárkov imprimió el nuevo contrato, lo firmó y lo envió escaneado por correo electrónico al banco. Empleados del SCT firmaron la versión modificada del contrato sin molestarse en leerlo detalladamente. Meses después, nada más darse cuenta de que el cliente no efectuaba pagos mensuales, el banco le exigió una multa y le notificó sobre las sanciones derivadas de morosidad. Y entonces fue cuando el cazador fue cazado, ya que hasta entonces el banco ruso no se había percatado del cambiazo.
Poco después el 'peor cliente' de este banco decidió presentar una demanda hacia este de 24 millones de rublos (546.140 euros), 3 millones por cada caso de incumplimiento del contrato.
Finalmente y aunque parece ser que la razón la llevaba Agárkov, tanto banco como cliente llegaron a un acuerdo en el que los dos retiraban sus demandas.