El capitán del Acuartelamineto de la Guardia Civil de Talavera, Juan José Delmás Martos, pasará la reserva el próximo 18 de agosto, día en el que cumple 61 años, después de 43 dedicados a esta profesión. Nacido en el municipio de Arquillos (Jaén), Delmás estuvo destinado en Algeciras (Cádiz) nada más salir de la academia, para luego pasar a la Compañía de Logroño cuando ascendió a cabo. Los años siguientes los dedicó a la enseñanza en la Academía de Cabos de Madrid para luego dedicar el resto de su vida a la Seguridad Ciudadana, cuando ascendió a sargento. Primero en Almazán (Soria), luego en La Granja (Segovia) -nada más ascender a teniente-, luego regresó a Soria y finalmente a Talavera, donde el capitán llegó en julio de 2009. A punto de comenzar una nueva etapa en su vida, y deseoso de dedicar su tiempo a su mujer, sus tres hijos y sus tres nietos, el capitán dedicó unos minutos a La Voz del Tajo para analizar su carrera y su paso por Talavera.
¿Cómo te encuentras a punto de finalizar tu carrera como Guardia Civil?
Tengo sentimientos encontrados. Por un lado dulces, llegas al final de una vida dedicada a una profesión; y por otro sientes un poco miedo al vacio por lo que te puedes encontrar después de 43 años trabajando; hasta que no vea la realidad de fuera no lo voy a saber. Siento satisfacción por haber llegado al final de la carrera militar y también algo de nostalgia cuando echó la vista atrás recordando desde el día que ingresé en el cuerpo.
¿Te gusta ser guardia civil?
Sí, aunque la vocación no me vino por se hijo del cuerpo. Con el transcurso de los años me di cuenta de aquí podía hacer una labor muy buena a la sociedad, y esa máxima es la que me ha marcado a lo largo de los años.
¿Ha repercutido en tu familia el dedicarle tanto tiempo al trabajo?
Ha influido porque mis hijos se me han hecho mayores y no me he dado cuenta. Estaban en la facultad y se habían ido de casa; no he podido disfrutar de su niñez y su adolescencia, hablando en su máxima expresión. Es lo único que me reprocho por haberme entregado tanto a la Guardia Civil.
Por tu experiencia personal, ¿crees que ser guardia civil obliga a dejar demasiado a la familia de lado?
Creo que sí. El guardia civil es demasiado entregado a su trabajo. No tiene horas y cuando tiene un problema no echa el cierre hasta solucionarlo. Incluso aunque nos vayamos a casa, no descansamos hasta creer haber dado con una solución.
¿Sientes satisfacción por el trabajo que has desempeñado?
Por supuesto. Nunca es completa, porque he tenido muchos fracasos y, a lo mejor, no he dado todo lo que podía; pero eso es inherente a la condición humana. Tengo seguro que todos los errores que he cometido se han debido únicamente a mi torpeza, porque no he podido o sabido llegar a más, no creo que haya sido por dejadez.
Estáis entregados y os gusta vuestro trabajo, pero ¿es muchas veces el sistema el que frustra vuestras expectativas, en lo que se refiere a investigaciones o detenciones?
Quizás nosotros le damos gran importancia al trabajo, aunque al final la satisfacción nos la da el saber que el ciudadano tiene respuesta cumplida a una demanda. Estamos en un estado de derecho y garantista, por lo que aunque pensemos que un hecho debería haber sido más o menos castigado hay que atenerse a unos derechos fundamentales que priman sobre el resto. El problema se puede localizar en el poder legislativo, no tanto en el judicial, ya que los jueces al final lo que hacen es aplicar la ley conforme a su conciencia. Si las leyes tienen que ser o no más duras, es competencia de nuestros políticos. Quizás el déficit que podamos tener en ese aspecto se debe a que aún somos una democracia muy joven.
A la Guardia Civil se le ha tenido mucho temor, ¿crees que es mucho más cercana que hace años?
Yo considero que lo ha sido siempre, pero a lo mejor no se ha dado a conocer; esta entrevista es una muestra de ello. Yo, en muchas ocasiones, me emociono al ver a compañeros rescatando a inmigrantes en alta mar y viendo comportamientos tan humanos como dotarles de alimentos o abrigo en situaciones extremas.
Pero, siempre ha existido el rumor de que se temía al Cuerpo...
Dice un artículo nuestro que la Guardia Civil solo debe ser temida por los malhechores y temible de los enemigos del orden. El pensamiento sobre la represión puede haber existido, pero el título que se nos otorgó de 'beneméritos' fue por otras muchas cosas. La Guardia Civil ha sido una ONG permanente; hemos actuado en incendio o inundaciones, entre otras muchas actuaciones. Con todo esto, solo hemos de ser temibles de los enemigos del orden y del fisco.
¿Cómo han sido los últimos años en lo que se refiere a delincuencia en la comarca de Talavera? ¿Ha traído mayores índices la crisis?
La crisis no ha hecho que los parámetros hayan cambiado desde que yo llegué hace cinco años. Estamos en niveles de 2009. Yo percibo que la comarca es una zona segura, no tenemos grandes sobresaltos al margen de sucesos puntuales, como el disparo a la joven en la calle Alfares o el asesinato de Antonio, el cazador. En estas historias veo casos de muertes absurdas, por envidias, celos, odios o casualidades. Sin embargo, no ha habido grandes operaciones y esto dice mucho de la labor preventiva, aunque esto nunca nos debe hacer caer en la autocomplacencia. Los niveles de seguridad en los que nos encontramos son buenos.
De hecho, la Guardia Civil está muy cerca de aquellas poblaciones donde se las requiere para mejorar este aspecto.
Tenemos mucha cercanía con las autoridades locales, sobre todo con aquellas en las que no disponen de unidades de la Guardia Civil. En algunos municipios ha habido rebrotes de actividades delictivas contra el patrimonio, por lo que tomamos medidas para evitar sobresaltos entre la población.
¿Cuál es el caso más difícil que has tenido que afrontar en tu carrera?
El de Antonio Fernández, el cazador. Fue difícil por la complejidad que llevaba, lo laborioso de las tareas y por los pocos datos que teníamos. Hemos estado mucho tiempo dando palos de ciego en un campo de 300 hectáreas. Al día siguiente de su desaparición teníamos el convencimiento de que había sido forzosamente y días después valoramos que había sido de forma violenta. En la Compañía hubo gente que no descansó durante días y noches, especialmente hay que destacar la labor del teniente adjunto de Belvís y de todas las fuerzas del puesto, así como de toda la Compañía en general. La labor física y psíquica en busca de datos en el campo fue encomiable.
Hay una frase que hemos escuchado de que la Guardia Civil tiene mucho tiempo para resolver un caso, que es una carrera de fondo en la que no hay descanso. ¿Esa es la certeza que pueden tener los delincuentes?
Lo mejor que tiene la Guardia Civil es la paciencia y la constancia; seremos más listos o más torpes, pero esa es una asignatura que estudiamos todos los días para conseguir los mejores resultados.
¿Qué te deja Talavera tras cinco años?
Mucho placer. Vine a una ciudad que desconocía y creía que me iba a devorar. Talavera tiene casi 90.000 habitantes, más su comarca, y yo había estado en municipios de menos de 5.000 vecinos. Sin embargo, la gente de Talavera es muy llana, muy de pueblo en el más leal de los sentidos. Me llevo mucho cariño, cercanía y placer. No olvidaré nunca esta ciudad y la llevaré siempre en el corazón, es uno de los lugares que más feliz me ha hecho en el ámbito personal y profesional. Además ha sido un orgullo trabajar con esta Compañía y colaborar con el equipo de la Policía Judicial. El trato con el comisario Jesús Jiménez y con el intendente de la Policía Local, Francisco Quevedo, entre otros, ha sido exquisito.
¿Puedes extrapolar la misma sensación de la comarca?
No puedo diferenciar entre Talavera y comarca, es lo mismo. En estas tierras hay una encrucijada de culturas donde también confluen extremeños, castellano leoneses o madrileños, está lo mejor de todas estas tierras.
¿Has hecho amigos aquí?
Muchos. Amigos que nunca han utilizado esta amistad para sacar provecho, lo han sido con franqueza y de corazón.
¿Tu futuro?
Me iré a Soria porque allí tengo mi vida y mi cada. Quizás me reprocho el no haber conocido antes Talavera para poder haber venido, habría sido un sitio estupendo para asentarse, tan cerca de Madrid y Toledo y con una administración tan cercana y con servicios tan cerca de la mano.
¿Te hubiera gustado inaugurar un nuevo cuartel en Talavera?
Si se hubiera quedado en el mismo sitio sí, considero que es un privilegio el que Talavera tenga estas dependencias tan céntricas y accesibles a la población. Casi todos los cuarteles nuevos se llevan al extrarradio, como antiguamente. Respecto al actual cuartel creo que si necesita adecentarse, aunque las infraestructuras y dotaciones se han ido adaptando bien a los nuevos tiempos.
El tiempo ahora será preferentemente para tu familia y ¿para qué otros hobbies?
Primero voy a tratar de contrarrestar todo el tiempo que no he pasado con mis hijos haciéndolo con mis nietos, aunque no estén tan cerca como me gustaría. Además quiero retomar las clases de inglés, que aparqué cuando vine a Talavera, y leer un poco más, al margen del Boletín Oficial de la Guardia Civil, el BOE y el Código Penal (risas). En términos generales, a disfrutar de la vida.
¿Hay ya sustituto?
No tenemos ni idea. Al contrario que otros Cuerpos, cuando hay una vacante se hace una bolsa que se ofrece a todos los capitanes, quienes valoran la plaza. Yo consideró que se tramitará a finales de agosto o en septiembre, aunque con seguridad de que hasta primeros de 2015 no se ocupará.