Todos experimentan la tristeza en algún momento de nuestras vidas, a veces como punto de inflexión, marca etapas, un antes y un después, marcado por sucesos traumáticos: la muerte de algún ser querido, alguna enfermedad que pasemos o pase un ser querido; son hechos frecuentes que nos suceden en nuestras vidas. Aquí hablamos de la emoción en sí, de generalidades y de recomendaciones para un primer momento.
Los estudios han demostrado que la tristeza dura más tiempo que muchas otras emociones, ya que solemos pasar más tiempo pensando en ella. La gestión que hagamos de esta emoción y el tiempo que le permitamos acompañarnos en la vida, va a determinar nuestra calidad de vida, nuestra capacidad para enfrentarnos a nuestro día a día e incluso cambios determinantes en nuestro cerebro y personalidad que se manifestarán en el futuro.
Es importante, observar y analizar nuestra forma de comportarnos, si estamos más irritables, con ganas de llorar, frustrados, rabiosos y ver y llegar al fondo de nuestros sentimientos, ver si hay tristeza o un matiz ligeramente triste o de amargura en nuestra forma de expresarnos, comportarnos o sentirnos.
La tristeza es una emoción que forma parte de nuestra química y es normal sentirla e incluso puede ser algo saludable. Las investigaciones demuestran que experimentar sentimientos encontrados y sentimientos negativos es crucial para el bienestar mental. En general y cuando es espontánea y pasajera, nos ayuda a ser más humildes, a afrontar las dificultades, aprender de nosotros y controlar la frustración. Señalamos el matiz de sentir tristeza de forma pasajera, o por temporadas o que se convierta en un estado generalizado en nuestra actitud y día a día.
Desde Psique, te ayudamos a gestionar tus emociones y nuestras recomendaciones son que trates de aceptar tus emociones sin juzgarte por ellas. Es fácil pensar “esto no es nada, y reprimirlo o pasar de largo. Enfréntate a ello, ¿por qué estoy tan triste por esto?”. Aceptar tus emociones por lo que son, te ayudará a conocerte mejor, superarte y a controlarlas. Además, muchos estudios han demostrado que las personas que se disculpan por sus sentimientos o que los reprimen en realidad intensifican esos sentimientos negativos.
Por el contrario, reflexionar sobre las malas experiencias, o hurgar en nuestros pensamientos y sentimientos tristes una y otra vez, puede causar depresión y evitar que superemos el trauma o malestar actual y que sea más difícil recuperarse. Por eso, hay muchas cosas que podemos hacer para manejar la emoción y pasar a otra cosa. Desde aquí, te propongo cinco que puedes empezar a practicar tú mimo/a:
- Practica ejercicio físico. La inmovilidad nos hace pensar que estamos peores de lo que realmente estamos y crea sensaciones físicas y mentales negativas para nuestra salud. Ponte en movimiento, practica running, pilates, natación, baile, camina,etc, con veinte minutos diarios notarás resultados en varias semanas.
- Controla tu dieta, vigila la cantidad de vitaminas que ingieres y los alimentos que te restan energía. Trata de llevar unos hábitos de alimentación ordenados y una dieta sana.
- Sonríe, agradece por lo que tienes y sé amable con los demás.
- Practica meditación, Mindfulness, o busca la conexión contigo mismo/a en tu día. Para un poco, escucha música relajante, un baño caliente, una ducha relajante, para un poco y ve más lento en tu día a día.
- Rodéate de amigos y anímales en sus proyectos.
Si con estas cincos prácticas, no te es suficiente y tu estado de tristeza se convierte en sufrimiento y se mantiene en el tiempo, pide ayuda especializada, acude a un psicólogo y déjate ayudar. En terapia te ayudaran a gestionar tus emociones, aprender de ellas y a ir superando las etapas por las que están pasando para superar este bache. Un profesional te ayudará a superar el escepticismo, confusión, el aturdimiento, la ansiedad y reconocer los síntomas físicos que te están paralizando. Los especialistas saben detectar cuando la tristeza está siendo vivida como una emoción normal o se está convirtiendo en patológica e incapacitando para manejarte en tu vida.
No te olvides de lo más importante que tienes, que eres tú mismo y la actitud ante la vida. Tener días malos y buenos forma parte de esto, lo que importa es cómo afrontamos los momentos difíciles y aún estando tristes manejarnos bien en aguas revueltas. Ya sabes lo que se suele decir:”El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional”.
Patricia Recuero Sánchez
Psicóloga