A tan solo una jornada de que se celebre la procesión más solemne y rigurosa de la Semana Santa talaverana, con el Cristo de la Espina cruzando el Puente Romano sobre el río Tajo en la Procesión del Silencio, mostramos el trabajo minucioso que ha llevado a cabo el restaurador talaverano Alberto Paniagua en el paso que data de la segunda mitad del siglo XVII y que es obra del escultor toledano José de Zayo y Mayo. Una pequeña ampliación, añadidos de ornamentos y rematados con lámina de oro, han sido algunos de esos detalles que ha incorporado y que él mismo relató a La Voz del Tajo el pasado mes de febrero.
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