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Elecciones

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jueves 23 de junio de 2016, 10:52h
Cuando analizamos científicamente el comportamiento de las élites, la disciplina de la Psico-Biología nos enseña que, siempre y en todo lugar, sólo tienen una única motivación.

Cuando analizamos científicamente el comportamiento de las élites, la disciplina de la Psico-Biología nos enseña que, siempre y en todo lugar, sólo tienen una única motivación: Mantenerse en el poder y gozar de sus bienes y privilegios a toda costa. Todas sus acciones conscientes o inconscientes siempre estarán encaminadas a decir y hacer aquello que mejor las coloque en esa posición de élite, al lado del líder -si pueden nombrándolo- y siempre frente a todo el resto del grupo social.


En este caso concreto –para las elecciones del 26.J- no se van a comportar de forma diferente. Las élites del PP, PSOE, Podemos Y Cs. Así como de los partidos llamados nacionalistas, u otros más pequeños, todos harán lo mismo: Llamar a todos los posibles votantes con los lenguajes y propuestas que el consejo político determine como las más llamativas para que –según ellos creen- un mayor número de ciudadanos les voten. Nadie de esas élites cree lo más mínimo lo que pone el programa, sino que es redactado por los más expertos con un único lema: Qué es lo más conveniente decir para que llegue a más gente. Les convenza, y nos den su voto. Todo lo que no esté encaminado a ese sagrado fin es rechazado de plano. Que a ningún ingenuo dentro del partido se le ocurra hablar de ninguna… “Verdad”.


Estas élites, lo primero que han hecho es, con el cuchillo en la boca –algo que nunca, o casi nunca, trasciende, porque si los simples votantes pudiesen contemplar por un agujerito cómo se despezada a la gente “Compañera” para que no ocupe el puesto que yo, o los míos, deseamos, se borraría de cualquier futura elección-, librar la batalla para ir en el puesto privilegiado y previsible de triunfo en las listas. Una vez aprobadas estas, todo lo que se diga solo va persiguiendo un único objetivo: Que salga elegido/a.


Los conocimientos proporcionados por la Psico-Biología nos dicen que cada persona pensamos y actuamos –aunque inconscientemente creamos otra cosa- única y exclusivamente en función al lugar que ocupamos. Si somos hombre, como hombre, si mujer como mujer, si pobre en función a nuestras necesidades, si rico para defender lo que tengo. Si soy joven solo dispongo de ilusión de futuro, si viejo, queriendo que nada cambie y me muera feliz sin que me molesten. Por lo tanto, una vez que esas élites elaboran sus listas, tanto los que van en ellas como los que quieren que salga porque se juegan sus “Garbanzos” con las mismas, pensarán y actuarán en “Función al lugar que ocupan”. Y el que ocupan en este caso es en el deseo y la expectativa de ser el que gobierne con el mayor poder posible ese grupo social organizado. Sus motivaciones, discursos, actuaciones y promesas están totalmente encaminadas a decir las palabras adecuadas para que el mayor número de conciudadanos, que SÍ puedan creer esas “Cosas”, se sientan convencidos y ayuden con su voto a que esas élites alcancen sus objetivos. Huelga decir, aunque aquí puede que no sea el lugar, que "Prometer y prometer hasta…Vencer, y una vez vencido…Nada de lo prometido”. E. Tierno dijo públicamente que las promesas electorales se hacían para no cumplirlas.


Yo creo que algunos lectores dirán que es mi punto de vista o que incluso tergiverso las ideas, pero la prueba de lo que expongo es que basta leer en las hemerotecas lo que decían los líderes más importantes de cualquier partido de todo el espectro, para ver que dos o tres años después decía justo todo lo contrario. Aquello que hoy es sagrado, no muchos meses después se cambia como un calcetín. ¿Son buenos o malos?, no, por supuesto que no, son…Inteligentes. Ellos cambian su discurso como si fuese el cebo de pesca en función al caladero. Lo que hacen es decir mejor lo que más personas quieren oír en ese momento, y puede llevarle al voto para esa formación. Repito, cuando hablo de élites, lo hago de todos los partidos, no hay la más mínima diferencia entre las llamadas “Izquierdas” ni “Derechas”, “Progresistas” o “Conservadores”. Miren, lean, escuchen, y como decía el anuncio…Comparen.


No quisiera por nada del mundo que los lectores puedan sacar de mi artículo una crítica o desautorización de nadie ni de grupo alguno. Al contrario. Cuando se habla de ciencia no se “Valora Moralmente” y por ello desparece el lenguaje de: Los buenos y los malos. Ningún médico dirá “Que malo es el virus”, no, sabe que el virus lucha por su supervivencia como el paciente por la suya y yo por la mía. Lo que analizo científicamente es que las élites son, y con el tiempo se convierten más, en profesionales de la política. Ellos no “Creen en Nada”, lo que hacen como buenos profesionales es lanzar el mensaje que mejor pueda calar, y una vez que mandan, toman aquellas decisiones que mejor puedan ser aceptadas por la ciudadanía, o por los medios de comunicación de ese momento determinado –siempre se le criticó tanto a Felipe González, como a Aznar, que gobernaban a golpe de encuesta-. Su inteligencia radica en saber cuándo la opinión pública y la publicada cambia, y ellos modificar sus propuestas para que calen mejor. Si esto lo hacen con inteligencia nos irá mejor a todos.


Es buenísimo que se profesionalice la política, de esta forma las decisiones serán técnicas, adecuadas a esa realidad y no fantasmadas de ocurrencia que cualquier loco idealista de turno quiera imponer.


Porque los platos rotos…siempre los pagan otros.


Pero no debemos olvidar nunca, tenerlo presente, y manejarlo como un conocimiento invariable de la Psico-Biología que: “Las élites solo buscan obtener y mantener el poder para poder seguir gozando de los máximos privilegios posibles. Todo lo demás no les interesa lo más mínimo”.

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