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El estado del Estado: con ánimo de clarificar

Carlos Gonzàlez-Teijòn es escritor, sus libros publicados son Luz de Vela, El club del conocimiento, La Guerra de los Dioses, El Sistema, y de reciente aparición “Psicología de virtudes y pecados”, de editorial, Letras de autor.

miércoles 29 de enero de 2020, 11:12h
Como Yony vive en el estado Español, y debe informar del estado del estado, de ahí el título general, no puede por menos que observar la polémica que se ha suscitado estos días acerca del concepto de “Libertad”, en este caso aplicado a la libertad de los padres de educar a sus hijos como crean conveniente.

Conoce perfectamente que este asunto y otros muchos paralelos se han suscitado en el necesario desarrollo de su cultura, pero ha sucedido hace tanto tiempo que necesitó comprobar en los soportes de los conocimientos históricos cuando aconteció el mismo debate.

Sabe perfectamente que este, como muchos otros avances sometidos a discusión pública y privada, están dentro de lo que en su cultura se llamó, “Guerra de los conceptos”. Y no pudo resolverse la misma hasta que se modificó por completo la forma de enfocar el lenguaje, cambiar el mismo mediante pactos generales entre científicos, y pasar a dialogar sobre conceptos ya definidos, tales como que se entiende por “Estado”, “Nación”, “Felicidad” o “Libertad”. Porque mientras se viva en el mundo de los Mitos, puede que cada uno, de buena fe, entienda una cosa distinta, pero si le añadimos “Arrimar el ascua a su sardina”, entonces es claro que todos utilizarán cada término según convenga al momento y siempre en función de sus intereses ocultos o declarados.

Como ya sabemos que por “Libertad” cada uno entiende lo que quiera, por eso la aparente polémica.

Vamos al fondo. Entender y legislar al efecto que, de acuerdo a la ley, los padres deciden libremente sobre la educación de los hijos, haría que desapareciera toda la educación pública y cada padre, o grupos de padres puestos de acuerdo, contratarían a los profesores que quisiesen y formarían a sus hijos con las materias y temas previamente pactados. Porque si así se regula podrían decir que en el ejercicio de su libertad, algunos no quieren que acudan a Matemáticas o a Educación física.

La “Libertad” de los padres consiste en nuestro sistema actual a opinar, defender, y proponer que la educación de todos y para todos sea de esta o aquella manera, pero una vez adoptada públicamente por los centros escolares con su consejo escolar al frente, vistas y votadas las materias por las APAS y sometidas a la legislación del ministerio de educación o de la consejería correspondiente, son obligatorias para todos los alumnos y evaluables según se haya regulado. Lo contrario permitiría a cada padre elegir la educación de sus hijos según su libre albedrío y el entendimiento entre los miembros de esa sociedad treinta años después sería imposible.

Claro que se puede y se debe polemizar sobre si es conveniente o no impartir “Marxismo” o “Catolicismo” en las aulas, y clases de educación sexual y a que edades y con qué profundidad, pero terminada la polémica lo que se adopte por ley ha de ser para todos y sin que nadie pueda desmarcarse según su libre albedrío, o estaríamos creando “Guetos” artificiales en esa sociedad.

Lo que más sorprende a Yony, en este caso, es que los que siempre han defendido que la educación de los verdaderos valores Cristianos no estaba en discusión porque “Era buena e imprescindible para toda la sociedad”, que ahora cambien por completo de opinión y defiendan que el padre que quiera podrá retirar a sus hijos de la asignatura de “Formación del espíritu nacional”, también podrán “Objetar” y decir que no están de acuerdo con el servicio militar y no acudir libremente a él, o decir que no están de acuerdo con la sociedad de matrimonios monogámicos y quieren casarse con varios hombres o con varias mujeres. Muy interesante el asunto.

Vivir en comunidad, ya nos lo enseñaron los Sioux, consiste en acudir al “Tipi”, que cada persona mayor de edad pida la palabra y pueda hablar en plena libertad, que proponga como ley a adoptar la idea que mejor crea conveniente, pero una vez aprobado por mayoría, al salir de dicho Tipi nadie puede desmarcarse de lo allí adoptado y ha de cumplirlo a rajatabla bajo pena de muerte, porque, con todo el sentido del mundo, si se opone eso sería…Traición.

Lo que se adopta por las autoridades ministeriales, y lo que aprueban los Consejos escolares con conocimientos de las APAS es de obligado cumplimiento para todos.

Aceptar la “Libertad educativa y formativa” significa que a partir de ahora cada uno puede hacer lo que quiera y que ya no va a entenderse nadie.
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