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El Ciego del Berrenchín

Día Mundial de la Poesía

Día Mundial de la Poesía
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El Ciego del Berrenchín, aprovechando este difícil momento que estamos atravesando por el Coronavirus, nos ha prestado sus poesías inéditas para todos ustedes hoy sábado 21 de marzo, en el que se conmemora el “Día Mundial d ella Poesía”. Que les sirva para pasar un rato durante el confinamiento obligado mientras seguimos apoyando el #quédateEncasa

sábado 21 de marzo de 2020, 09:00h

Fue la UNESCO durante su 30° reunión, en París en octubre-noviembre de 1999 el organismo que decidió proclamar el 21 de marzo, como Día Mundial de la Poesía, a propuesta del editor Antonio Pastor Bustamante. En principio se manejó la fecha del 23 de abril, pero dado que ya se celebraba en esa fecha el Día Mundial del Libro, se apostó por el 21 de marzo que coincide con el equinoccio de primavera en el hemisferio Septentrional. En Europa el evento es llamado Primavera de los Poetas y en Colombia la Común Presencia de los Poetas, por ser instituido por la Fundación que lleva el mismo nombre.

Hoy 21 de marzo se celebra el Día Mundial de la Poesía, con el objetivo de apoyar la diversidad lingüística y dar la oportunidad a las lenguas amenazadas de ser un vehículo de comunicación artística en sus comunidades respectivas. Además, se busca promover la enseñanza de la poesía, fomentar la tradición oral de los recitales de poéticos, apoyar a las pequeñas editoriales, crear una imagen atractiva de la poesía en los medios de comunicación para que no se considere una forma anticuada de arte, sino una vía de expresión y restablecer el diálogo entre la poesía y las demás manifestaciones artísticas, como el teatro, la danza, la música y la pintura.

Desde aquí les animamos a que nos envíen sus poesias al correo web@lavozdeltajo.com y las iremos publicando. ¡Anímense! A continuación les ofrecemos algunas de las poesías de nuestro Ciego del Berrenchín, que ven la luz pública por primera vez. Son doce sonetos y un acróstico dedicado a su madre María Cruz, que se marchó de este mundo en 2015, y con el que se inicia este “Tiempo de lectura”. ¡Que lo disfruten!

Acróstico a mi madre
(En su cumpleaños)
Madre y mujer por tus hijos peregrina
Alimenta su esperanza en fe cristiana,
Razón de vida en posición humana,
Idílico romance en condición divina.
Años de entrega te coronan soberana,

Caliza y rocosa, fecunda y heroína.
Reina del hogar en que se inclina
Un esposo fiel que en tierra castellana
Zozobra en tu amor y en ti camina.

Tu buena suerte
Y confundí mi tiempo con tu tiempo,
y he mezclado mi risa con tu risa,
he dormido tus noches a destiempo
y he grabado en mi espejo tu sonrisa.

Buscando en mi bolsillo las caricias
de horas de invierno a la intemperie,
sólo encuentro recortes de noticias
hablando de tu estrella en esa serie.

Cambiaste por amor tu hermosa suerte
matando mi pasión en pocas horas.
Ya no hay besos que darnos en la frente

y sí razones de esperar la muerte.
Y hoy, amor, presiento que ni lloras,
ni quieres, amor, que vuelva a verte.

Actriz
Quisiste jugar, valiente, ese papel
que para nada le iba a tu templanza
y notaste de repente que en tu piel
floreció un salpullido de venganza.

Consciente de tu error pediste calma
al autor de ese daño que te quema
y otrora de pasión sumió tu cama.
¿Y es por eso que se apagó tu flema?

Pobre del actor que un papel rechaza
por razón de despechos o de afrentas,
por causa de temor o de añagaza.

Mal haces si no cobras las cuentas,
porque deudas son. ¡Saca ya tu raza!
Esa que siempre anidas y acrecientas.

Desorden
Esconde en el baúl mi larga espera
por tus miedos a soñarme. ¡Despierta!
De esa vida en desorden. ¡Pordiosera!
Y busca entre despojos otra puerta.

No es sencillo, lo sé, y no es quimera,
mas te digo que en mí tienes abrigo
y en mi alma un secreto que te espera:
Amor si quieres; y si no un amigo.

Mas decide en conciencia tu destino
o asume la verdad, que es pasajera,
de tan triste y tan pérfido camino.

Que tus dudas se apaguen en mi hoguera
y tus miedos se alejen del cretino
lugar en que agonizas. ¡Y que mueras!

Desprecio
Quiero ser yo, pero tú no me dejas
olvidar para siempre los recuerdos,
que dices en tu boca son mis quejas
por no tener tu pecho entre mis dedos.

Desleal y necia; ¿Qué burda mentira
soltaste, entonces, en tantos besos?
¿Y qué verdad te ata a quien te inspira
mentiras por doquier; a qué camueso?

Has de pagar muy caro este desprecio,
aunque yo tenga que pedir ayuda
a un oscuro averno, a un ser egregio,

al Dios cristiano, y a Alá o a Buda.
Y pongo por ello a mi alma un precio.
No tendré clemencia. Y menos, duda.

Desesperación
Sentí tu aliento en mi desnuda cama
y busqué tu figura entre dos luces.
Ingenuo de mí, que suspira y ama,
sólo encontré una herida en puces,

producto de tu huida, de tu ausencia.
Vuelve, amor, que sin ti ya yo no vivo,
y a punto de agotarse mi paciencia,
ni duermo ya, y en llanto convulsivo

te pido, amor, magnánima clemencia,
que se me va la vida en un suspiro,
el último eslabón de mi existencia.

Oprime en tu interior con consistencia
esta demanda y que prohíba un tiro
en mi sien, en tu alma y tu conciencia.

Mentiras
Mentí mil veces, ya hoy pido pausa,
sin importarme siquiera que la gente
decida por su cuenta que es frecuente
mentir por el amor. ¡Bendita causa!

Qué sabe ya nadie, si nadie puede
entender con aquello qué se siente,
cuán pesada es la losa de quien miente,
cuanta paz al confeso le sucede.

Mas he de mentir, y otras mil veces
si es un amor sincero el que me falta,
o la pasión de amarte dulcemente.

No se peca al mentir por pequeñeces
en la vida que por pudor se salta
el valor de unos besos en la frente.

Autorretrato
Treinta de abril, amanecer de mayo,
alumbraste mujer en primavera,
un hombre aterido, o un calavera,
o juglar mundano, un papagayo.

Y no fue tu error, oh madre adusta,
que el zagal que soñaste como cura,
hurgara a menudo en la conducta
del que pierde sin causa la cordura.

Si por loco tu pena, fue su culpa.
Por sí se amancebó con un destino,
marcado desde niño en su cuaderno.

Di, mujer, con orgullo que tu pulpa
engendró en principio un ser divino
que escogió de tu ser el lado tierno.

¿Suspiras?
He desnudado mi alma
para aliviar las penas
que recorren mis venas
y el corazón proclama.

He buscado con sangre
esa ausencia maldita
que muy adentro palpita
necesidades y hambre.

He llorado a destiempo.
No apelé a la venganza,
ni al odio por tus mentiras.

Te digo lo que siento.
Un hálito de esperanza
reclamo. ¿Tú no suspiras?

Ladrón
Robé por ti, intrépida criatura,
un tiempo de pasión a mi destino,
que ajeno y ciego en tu camino
acabó por servir de sepultura.

Nada me debes, pero sé sincera
y reconoce al menos que contigo
fue aquel tiempo semilla y trigo,
fértil cosecha en sabia primavera.

Y hoy, la verdad, me duele el alma
y descanso al amparo de una losa
que fría sostiene este epitafio:

”Si ávido de amor lo sacié en tu cama
y al mundo se lo niegas, mentirosa,
que mueras de amor”. Lo firma Ignacio.

Juguete
He sido yo, amor, tu gran mentira
y te ríes, te jactas de mis penas,
y te olvidas de abrir esas cadenas
que atado me aprisionan a esta pira.

Lo sé, nada de aquello ya te obliga
a apagar las llamas de tal fuego,
y porque fue tu amor tan sólo un juego
y yo un simple juguete. Dios bendiga

siempre tu camino, y pese a todo,
aunque yo ya no salga de la hoguera
que prendiste con tu alma, y sin pudor,

me quemo por amor, pero no podo
de tu rama mi pasión. La ceguera
tuya no será la tumba de mi amor.

Poeta perdedor
Conservo aún en el alma la pasión
de horas y más horas entre besos
o leyendo del poeta dulces versos
o bailando entrelazados la canción.

No hay razón, creo, para el olvido
o motivos que te obliguen a negar
que aquello fue un tiempo perdido
y no conviene, por tanto, recordar.

Empeño pongo en ser el soñador
que en soledad quiere hacer real
lo que despierto nunca consiguió.

En esa ilusión de ser un ser cabal,
la locura siempre, siempre me guió
haciendo de mi un poeta perdedor.

Deseos
Versátil poeta de versos dulces,
escritor de pasiones amorosas,
pintor de mil paisajes y de rosas,
escultor de calvarios y de cruces.

Yo de ti conservo en los poemas
el amor que esculpido con pasión
fue un beso de acuarela y de carbón
y un sinfín de odas y anatemas.

¡Ay lúgubre poeta de versos tibios,
pobre escritor de odios y mentiras,
triste pintor de demonios y de hadas,

escultor de reptiles y de ofidios!
Que arrojen tus obras en esas piras
y que sean por el fuego devoradas.

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