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HISTORIAS DE FÚTBOL EN BLANCO Y NEGRO

¿Recuerdas? | Triste tarde de fútbol en El Prado
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¿Recuerdas? | Triste tarde de fútbol en El Prado

CAPÍTULO I.- Jugaban Talavera CF y Atlético Madrileño en noviembre de 1976. El árbitro añadió 8 minutos, y dicen las crónicas que hasta que empató el filial colchonero con un gol ilegal. El público invadió el campo y agredió al árbitro sevillano Sebastián Damín Rendón

sábado 03 de abril de 2021, 08:00h
No es sencillo, tantos años después, entrar en el análisis que ofrece el presente reportaje y en el que la violencia en el deporte es el principal protagonista. Hoy, afortunadamente, la situación ha cambiado radicalmente y aunque de vez en cuando se puedan dar alguna que otra conducta anómala, el espectador que asiste a los campos -excepción hecha de los ultras de cualquier recinto- es infinitamente más educada. Aquí nos vamos a remontar a 1976, concretamente al 28 de noviembre de ese año con ocasión del partido celebrado en El Prado entre el Talavera CF y el Atlético Madrileño. Por su amplia extensión lo vamos a dividir en tres capítulos para no cansar mucho a ustedes, nuestro fieles lectores. Hoy partimos con los antecedentes y el desarrollo de partido y los lamentables acontecimientos a posteriori. ¡Disfrútenlo, entre otras razones porque muchos de ustedes ni habrían nacido!

La temporada 1976-1977 no fue buena para el Talavera CF. La contratación de Fernando Sánchez Alexanco no se acogió con interés en la masa social blanquiazul y tampoco en una parte importante de la plantilla, integrada por Casquero, Del Moral, Martín, Durán, Espinosa, Garrido, Fusco, Llorca, Moreno, César, Gelo, Delio, Iglesias, Lage, Merino, Angelín, Carlos, Ferrer, Lelio y Monescillo. Calahorra, Zamora, Carabanchel, Osasuna, Torrejón, Palencia, Leonesa, Real Unión, Moscardó, Lagún Onak, Tudelano, Mirandés, Pegaso, Sanse, Ponferradina, Touring, Castilla, Logroñés y Atlético Madrileño fueron sus compañeros de viaje en el año en el que se reestructuraba el fútbol nacional y todos estos equipos formaban parte del grupo 2 de Tercera división, que venía a ser lo que hoy es Segunda B. Es decir, el tercer escalafón del fútbol patrio. Había que finalizar la temporada dentro de los 10 primeros clasificados para mantener el estatus competitivo, que a tenor del presupuesto de la directiva era lo que correspondía a equipo y ciudad. No pudo ser y el Talavera CF acabó en el puesto 16 de una liga en la que el Atlético Osasuna asciende a Segunda y Leonesa, Pegaso, Castilla, Madrileño, Mirandés, Real Unión, Palencia, Tudelano y Torrejón conformarán la Segunda B, ya dividida en 4 grupos. Y antes de que concluyera el año Alexanco -casi a finales de noviembre- era cesado y sustituido por José Toth. El Talavera CF sería en la siguiente temporada equipo de Tercera división. Una Tercera carísima -le correspondió el grupo IV- con desplazamientos a las Islas Canarias.

Y entramos en algunos detalles más concretos. El inicio liguero tenía fecha del 5 de septiembre de 1976 y el Talavera jugaba en León, donde perdía 2-1. Siete días después se recibía en El Prado a Torrejón, al que se le ganó también por 2-1. Viaje a Carabanchel en la tercera jornada y derrota, 3-2, en La Mina. Pero en el cuarta nueva victoria blanquiazul, 2-1, ante el Calahorra. El Prado era inexpugnable, pero el equipo no daba un tono elevado de juego. La derrota en Zamora (2-0) y el empate en casa ante el Osasuna acrecentaron las dudas sobre el técnico y especialmente con el delantero Garrido, que había llegado con mucha fama y un sueldo importante para aquella época en la que Teo Lor Frontelo era la máxima autoridad del club. Una nueva derrota en Palencia (3-1) y otro empate en El Prado frente al Castilla (2-2) hicieron saltar muchas alarmas, que se apagaron tras vencer al Moscardó en casa (2-1) y empatar en Tudela (0-0) en la novena y décima jornada. Fue esporádico, porque a mediados de noviembre el equipo perdía en casa (2-3) frente al Pegaso y caía en Ponferrada (3-1). La siguiente cita se consideraba decisiva y la visita del filial del Atlético de Madrid levantaba cierto resquemor, pues había la idea generalizada de que los arbitrajes siempre favorecían los grandes.


Iglesias recibe la medalla de oro del Talavera de manos de Teo Lor y en presencia de Joaquín Basilio, presidente y vicepresidente respectivamente del club en 1976

LA CRÓNICA

La crónica de aquel partido titulaba y subtitulaba así:

1-1. El árbitro regaló en Talavera un punto al Atlético Madrileño

Al final, algunos exaltados invadieron el terreno de juego y agredieron al árbitro, que culminó su parcial y provocativa actuación prolongando el partido hasta 98 minutos, en que el Atlético, mediante un tiro señalado indirecto y marcado directamente, logró su gol que fue concedido pese a no ser legal.

Sólo hacía tres días que el húngaro José Toth había sustituido a Alexanco y el cronista así lo reflejaba en el inicio de una crónica que no tiene desperdicio y que firmaba KIKE, y nosotros deducimos que podría tratarse de Enrique Ginestal. En ella se decían entre otras cuestiones que “nunca seguramente habrá merecido tanto el Talavera ganar un partido difícil como en esta ocasión, en que se enfrentaba al líder Atlético Madrileño, porque el Talavera demostró ser el equipo con clase, juego y moral que era, pero una equivocada preparación y dirección técnica había desvirtuado”. Tras elogiar la labor del nuevo entrenador, y aseverar que “al cumplirse el minuto 90 el Talavera ganaba 1-0, se topó contra la corriente de un arbitraje parcial y coactivo, ya que solamente en el primer tiempo sacó tres tarjetas a jugadores talaveranos, dos al menos injustificadas, y amonestó varias veces a jugadores del Talavera, sin que hubiera motivo para ello, quizá influido por los grandes comediantes que en este partido vimos tiene el Atlético Madrileño, que cada vez que perdían una pelota en cualquier choque, tan normales en el fútbol se revolcaban en la tierra como lagartijas a las que cortan el rabo para salir corriendo sin acusar el más mínimo quebranto en cuanto el balón se ponía en juego”.

Ferrer acaba de batir a Diego, portero del Atlético Madrileño para lograr el 1-0

Al descanso se llegaría sin goles, pero a los siete minutos de la reanudación un centro sobre puerta permite a Ferrer marcar el 1-0. “Alegría en jugadores y público -reflejaba KIKE- que dura poco, pues al minuto siguiente y lanzado el Atlético al ataque, se acercan al área talaverana y en el balón adelantado ha de tirarse el portero Del Moral a los pies de un contrario, quedándose con el balón y chocando con él, caído en el suelo, el delantero, que cae también al suelo producto del choque. Y el árbitro, entonces sin dudarlo un segundo pese a encontrarse en medio del campo, muy lejos de la jugada, decreta penalti. El escándalo es mayúsculo, porque no ha habido falta alguna y la decisión del trencilla es completamente absurda. Lo lanza fuerte y raso y Del Moral, quizá intuyendo por el lado que iban a hacerlo, se tira y lo para”. Continuaría el juego, se cumple el tiempo reglamentario y de nuevo el cronista entra en escena, “el público puesto en pie reclama con insistencia la hora, pero el juego sigue. Y pasan ocho minutos cuando al fin se produce una avance del Atlético, que lleva ya mucho acorralado en su área. Y al borde de la nuestra se produce una falta. Señala el árbitro libre indirecto y el lanzamiento resulta directo metiendo el balón por la escuadra, sin que se mueva Del Moral, que indiscutiblemente creyó como todos, que al no haber tocado nadie la pelota el gol no tendría validez. Pero nos equivocamos todos, porque el colegiado señaló gol y él y sus linieres corrieron al centro del terreno”.

Ni una coma hemos retocado del original, que KIKE plasmaba para a renglón seguido añadir: “aquí se acabó el partido, porque lo que siguió pertenece a la crónica de sucesos. El público que había soportado con paciencia aunque no sin protestas la continua provocación del director de la contienda, al parecer empeñado en facilitar el camino del Atlético, ante la nueva injusticia, los más exaltados invaden el terreno de juego y propinan algunos golpes al árbitro, que es protegido por la Guardia Civil y sacado del terreno de juego en una camilla de la Cruz Roja”. Lamentable suceso que no justifica el cronista, “lamentable final que no merecían el Talavera ni Talavera, porque deportivamente habían logrado una limpia victoria desvirtuada con malas artes y manchada con la acción impremeditada de unos exaltados que no supieron sobreponerse a la constante provocación que constituyó la actuación arbitral. Nunca aprobaremos acciones como ésta, pero al final había plena unanimidad en directivos, público, autoridades y cuantos presenciaron el partido, en que el feo epílogo lo había provocado el árbitro con su descarada actuación”.

¿Y DESPUÉS…?

Sigue el cronista ofreciendo detalles de lo que vendría a continuación, “cuando terminó todo y el árbitro -que según manifestaciones del médico que le atendió en el campo no presentaba ninguna lesión importante- fue trasladado a la Residencia de la Seguridad Social para ser reconocido a fondo, los rostros de todos los directivos del Talavera no podían ocultar su consternación. Unos hombres sacrificados, entusiastas que se entregan a la siempre ingrata labor de sostener nuestro equipo y mantener o aumentar su rango dentro del fútbol nacional, tendrán que sufrir las consecuencias de este acto. Primero en lo deportivo con completa y total injusticia, porque el partido -hay que repetirlo- estaba ganado y bien ganado. Después, en esas críticas de cierta prensa que no mira las consecuencias de lo que escribe sin una previa información imparcial y objetiva, sino que sirve carnaza a las fieras buscando un lucro que no es lícito ni honesto”. Ya aventuraba el cronista lo que estaba por venir, sin duda.

Pero KIKE, más allá del subjetivismo o blanquiazul talaveranismo que pudiera haber insertado en el relato de los acontecimientos sí quería dejara constancia de que “no disculpamos a los agresores del árbitro, pese a su descarada parcialidad y su cinismo al alargar ocho minutos el partido que no había sufrido más interrupciones que las lógicas de salidas de balones o caídas de jugadores, ninguna de importancia…” y casi al final, y tras haber vuelto a insistir sobre lo del penalti o el gol colchonero conseguido de manera ilegal por tratarse de un libre indirecto, el cronista asegura que “lo que ocurrió después no puede justificarse, pero era hasta cierto punto lógico. No puede provocarse impunemente a una multitud durante más de hora y media, reírse prácticamente de ella y luego extrañase de su reacción”. ¿Pasión en caliente?

En el epílogo final KIKE volvía a narrar el tratamiento posterior dispensado a Damín Rendón y sus asistentes, su traslado a la Residencia, las placas realizadas y el acompañamiento a Comisaría a poner la correspondiente denuncia, para sentenciar: “el propio árbitro pidió el alta y la petición la hizo por escrito y firmada de su puño y letra”.

Ya y en conclusión que quede para constancia de esta página “negra” decir que el Talavera alineó a Del Moral, Casquero, Merino, Delio, Iglesias, Lelio, Espinosa, Ferrer, Garrido, Angelín y Gelo. Con la participación también de Monescillo y Lago. En el bando rojiblanco, muchos jugadores que después llegarían a vedtir la zamarra del primer equipo del Calderón, como Diego, Tomás, Benito, Ruiz, Vargas, López, Herencia, Corchado, Víctor, salcedo y Rubio. Juncosa y Rossi, éste más tarde jugador blanquiazul, también participarían del partido. Además, en los prolegómenos del partido el joven Iglesias recibió la insignia de oro del club de manos del presidente por haber sido internacional juvenil con España.

Continuará el lunes día 5...

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