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LA ORILLA DERECHA

Estoy harto

Estoy harto

Artículo escrito por Rafael de la Cruz

viernes 25 de noviembre de 2022, 09:30h

Estoy harto. Harto de aguantar la palmadita en el hombro, la mirada disciplente, la risa burlona, el chiste sarcastico, la marginación en los medios, el sentimiento de verguenza, la sensación de culpabilidad, la consideración de paria.

Estoy harto de la superioridad moral de todos ellos, de su pedantería, de su dogmatismo disfrazado. Harto de que puedan criticar ferozmente pero no puedan ser objeto de la menor crítica.

Estoy harto de sus orgullos y discursos excluyentes. Harto de esconderme, de tener que pedir perdon por mi heterodoxia.

Estoy harto, si, harto de la izquierda totalitaria casi siempre. La que nos quiere siempre en la uniformidad, la que no admite la disidencia y la exilia en gulags físicos o mentales. Harto de la verborrea progresista, harto de su ley del embudo, de sus "verdades" intocables.

Estoy harto de que ellos sean los buenos y nosotros los malos, ellos guapos y nosotros feos. Ellos solidarios y justos y nosotros egoistas y arbitrarios.Ellos jocosos y divertidos, festivos y sensuales y nosotros caducos, plomizos y rijosos.

Es la hora de levantarnos, de gritar sin miedo lo que somos y queremos seguir siendo si nos dejan.Amantes de nuestras raices pero mirando al futuro. Defensores de los principios morales judeo cristianos,base de la civilizacion occidental. Nos gusta la familia, la de verdad, no cualquier realidad a la que ponen ese nombre.

Alcemos la voz, sin complejos ni temores. Nosotros también tenemos derecho a opinar. Nuestras ideas merecen al menos el mismo respeto que la de la progresía excluyente. Basta ya de que decir que ser de izquierdas es "cool" y socialmente vistoso, mientras que ser de derechas se esconde como antaño se escondían los leprosos. Terminemos con la dictadura de lo politicamente correcto,y caminemos con la cabeza bien alta sin tener que dar explicaciones ni justificar quienes somos y en que creemos.

Cada cual que piense si ha estado callando, ocultando su opinión, disfrazando sus creencias por miedo a ser tachado de retrogado e incluso de fascista. Si ha estado vivendo en el exilio interior del poscrito. Releamos las grandes obras literarias que ya vaticinaron la omnipresencia de estos dictadorzuelos, El Gran Hermano o Rebelión en la granja. En los clásicos está la respuesta.

Perdamos el miedo, todos somos iguales en derechos y libertades, aunque a algunos piensen que solo sirven para ellos. Ni un silencio mas. Ni un miedo. Se acabó la noche y comenzó el día.

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