Illán de Vacas, el pueblo con menos habitantes de España, ya cuenta con fibra óptica. La compañía Adamo vuelve a marcar un hito en el mundo rural al llevar Internet de hasta 1 Gb —la velocidad máxima habitual en ciudades como Madrid o Barcelona— a los vecinos del municipio toledano.
El municipio, considerado el más pequeño de España, aguanta en la provincia de Toledo y ahora su supervivencia es más viable gracias a las posibilidades que ofrece esta tecnología. Sus ocho habitantes —según los datos actuales del Instituto Nacional de Estadística (INE)— tienen ya la opción de navegar a máxima velocidad gracias al despliegue realizado por Adamo, primer operador que apuesta por esta localidad castellano-manchega.
En cuanto al número real de vecinos, las cifras oscilan entre los 2 y los 8 residentes. Aunque el INE sitúa el censo en ocho moradores, otras fuentes apuntan a que son dos o tres, e incluso el propio organismo facilitaba recientemente esta última cifra. En lo que sí existe consenso es en que se trata del pueblo con menor población del país.
Para Adamo, este despliegue supone un nuevo paso en su estrategia como referente en el ámbito rural. La compañía insiste en su apuesta por las zonas menos pobladas, peor comunicadas y con mayores necesidades de conectividad, reforzando así su perfil como operador de referencia en el entorno rural español.
Además, no se trata de una conexión menor: la fibra instalada ofrece hasta 1 Gb de velocidad, el estándar máximo que puede encontrarse en grandes capitales. Es decir, Illán de Vacas dispone ya de la misma capacidad de conexión que cualquier barrio de Madrid o Barcelona.
Este avance tecnológico representa también una herramienta clave en la lucha contra la despoblación. La llegada de Internet ultrarrápido puede contribuir a frenar la marcha de jóvenes y facilitar nuevas oportunidades, permitiendo teletrabajar, cursar estudios online, realizar compras por Internet, acceder a citas médicas telemáticas o disfrutar de ocio digital con total garantía.
Actualmente, Adamo cuenta con más de 3,2 millones de hogares conectados a su red de fibra óptica en 2.400 municipios —cerca de uno de cada tres ayuntamientos españoles— y ha desplegado ya 32.000 kilómetros de cable, especialmente en localidades rurales de prácticamente todas las comunidades autónomas peninsulares.