La mochila abandonada que este lunes obligó a acordonar el entorno de la Subdelegación del Gobierno en Cuenca no contenía material explosivo.
Así lo ha confirmado este martes el comisario de la Policía Nacional en la provincia, Francisco Sánchez, quien ha detallado que el incidente se resolvió sin riesgo para la población, aunque requirió la activación completa del protocolo antiterrorista.
Tal y como publicó ayer La Voz del Tajo, el hallazgo de una mochila de color amarillo en las inmediaciones del edificio, situado entre las calles Juan Correcher y Hermanos Valdés, provocó un amplio despliegue policial. La zona fue acordonada y se restringió el paso tanto de peatones como de vehículos mientras se esperaba la llegada de los especialistas en desactivación de explosivos.
En la actualización ofrecida hoy, Sánchez ha explicado que el aviso se recibió por la tarde al detectarse un objeto “que no debía estar allí”, especialmente por su cercanía a un edificio institucional como la Subdelegación del Gobierno. Este factor, unido a que España se encuentra actualmente en nivel 4 de alerta antiterrorista —considerado de riesgo alto—, motivó la rápida activación del protocolo de seguridad.
Siguiendo estos procedimientos, se procedió a evacuar a las personas de los inmuebles cercanos y a asegurar el perímetro. Posteriormente, agentes TEDAX de la Policía Nacional se desplazaron desde Madrid para inspeccionar la mochila, únicos capacitados para manipular este tipo de objetos en situaciones de riesgo.
Tras su análisis, los especialistas determinaron que en el interior únicamente había efectos personales, como papeles, ropa y una botella de agua, sin ningún tipo de sustancia peligrosa ni documentación que permita identificar a su propietario.
Pese al desenlace, el comisario ha subrayado que “estos casos hay que tratarlos con especial precaución” y ha defendido la actuación policial, señalando que “se hizo lo correcto” dadas las circunstancias.
La investigación continúa ahora en manos de la Policía Judicial y la Brigada de Información, que tratan de esclarecer el origen de la mochila. Entre las hipótesis que se barajan figura tanto un posible descuido como que el objeto fuera recogido de contenedores cercanos y posteriormente abandonado en el lugar.