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CARTA DEL DIRECTOR

La dualidad política

La dualidad política
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Escrita por el Director de La Voz del Tajo, Alberto Retana

miércoles 03 de junio de 2026, 10:20h

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La justicia no necesita altavoces, pero sí respeto, aunque no nos guste. Y en este país escasea ya más lo segundo que lo primero. Resulta llamativo —aunque ya no sorprendente— ver a determinados dirigentes del PSOE de Pedro Sánchez cuestionar decisiones judiciales cuando éstas (y ya son muchas) no se ajustan a su relato. Porque, claro, la justicia es impecable cuando señala al adversario, pero sospechosa cuando mira hacia dentro. Un clásico porque en todos sitios cuecen habas.

El propio Consejo General del Poder Judicial, poco sospechoso de radicalismo, ha tenido que recordar lo obvio: dejen actuar a la justicia. Algo tan básico como respirar en democracia, pero que se ha convertido en un ejercicio de equilibrismo político. Porque aquí no se defienden principios, se administran conveniencias. Y eso tiene un nombre: bifrontismo.

Esa doble cara, esa dualidad constante, es ya una seña de identidad en la política nacional. Se predica una cosa y se practica la contraria con una naturalidad pasmosa. Se habla de ejemplaridad mientras se justifica lo injustificable. Y no seré yo quien diga que todos los jueces son buenos o malos.

Pero no hace falta irse a Madrid para encontrar ejemplos de esta política de dos caras. En Talavera, la ciudad donde vivo, también se sabe algo de eso. Ahí se vende, con insistencia casi publicitaria, la idea de una “Talavera de primera”. Un eslogan brillante… si uno evita mirar al suelo. Porque basta un paseo por determinadas calles para comprobar que la realidad tiene poco de primera y mucho de abandono.

Gregorio y Moreno, parecen haber encontrado en la retórica su mejor herramienta de gestión. Hablan de futuro mientras el presente se acumula en forma de suciedad, dejadez y una creciente sensación de inseguridad. Porque sí, también hay que decirlo: la delincuencia no entiende de eslóganes. Y de eso se sabe bastante en la Ciudad de la Cerámica, sobre todo porque aquí brillan últimamente los cuchillos a la luz de la luna

La política, cuando se convierte en puro marketing, deja de ser útil para convertirse en decorado. Y eso es exactamente lo que estamos viendo: grandes palabras para tapar pequeñas —o grandes— carencias. Otra dualidad que, al final, se llena de contradicciones. Porque, no basta con engalanar las calles por el Corpus si el resto del año se olvidan.

A algunos, en lugar de dirigir la vista al cuerpo de Cristo o a su propio ombligo les vendría mejor mirar a sus calles y a las necesidades reales de la ciudadanía.

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