Page es uno de los nuestros. Y por eso se merece el mismo respeto que cualquiera. Es uno de los nuestros, por cercanía y por normalidad. Por implicación y por responsabilidad con la ciudadanía, incluso con los que han votado otras opciones. Porque no ser así, sí sería una deslealtad para con las personas. En el PSOE hemos defendido la total igualdad entre los ciudadanos.
El PSOE siempre se ha definido como un partido abierto, un partido fundamentado sobre principios como la igualdad, la libertad o la solidaridad. Una organización política consciente de la importancia de que la gente que la integra es su valor más importante. Porque estamos por convencimiento, implicación y preocupación por la política.
Hacer política es la solución para no hacer la guerra. Hacer política es preocuparse por lo de todos. Hacer política es buscar soluciones y no poner palos en las ruedas. Hacer política es mostrar respeto porque todos tenemos derecho a ser respetados. Hacer política para ser iguales, porque somos iguales. Hacer política para convivir en libertad. La política es y debe ser la dignidad del servicio público. El reconocimiento por la implicación y la participación de todos aunque piensen de manera diferente. La política sólo se puede hacer desde la consciencia de saber quiénes somos, que somos uno más y formamos parte de un conjunto que confía y se siente representado en nuestros planteamientos.
Page es uno de los nuestros y no es un enemigo. Parece que hemos olvidado los fundamentos de la socialdemocracia, la importancia de las instituciones, el valor de la dialéctica, la oratoria y la política. El respaldo de la ciudadanía es la única herramienta que permite gobernar. La solvencia de las mayorías proviene de la confluencia de ciudadanos que piensan de manera diferente en la necesidad de un proyecto beneficioso para todos. ¿Y alguien se ha parado a pensar que esto también contribuye a que los extremos no crezcan?
Esto es lo que convierte a Emiliano García-Page en alguien necesario para la política española. Y el PSOE necesita de Emilianos García-Page que frenen la pérdida del voto moderado, vinculado y procedente de la izquierda. Hablar en voz alta y decir lo que se piensa no es una deslealtad, más bien debería ser tomado como una aportación, consecuencia de una visión crítica. Cuando Page levanta la voz contra la amnistía o la financiación singular, alguien, muchos, deberían interpretarlo como el reflejo del sentimiento callado de muchos militantes contrarios y contrariados por la ruptura del principio de solidaridad entre territorios.
Ya me gustaría a mí saber dónde estuvieron y dónde van a estar todos los que entregan y quitan carnet del PSOE en redes sociales, porque no soportan una crítica. Y algunas de ellas provienen de decisiones y posiciones fijadas en comités federales de antaño.