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El toldo del Corpus Christi en Santa Olalla: Un enorme palio tejido de alegría

El toldo del Corpus Christi en Santa Olalla: Un enorme palio tejido de alegría
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Escrito por Ana María Castillo Pinero

jueves 04 de junio de 2026, 12:20h

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En el año 1.551, el Papa Julio III, dijo en el Concilio de Trento: “Que se celebre la fiesta del Corpus, como manifestación del triunfo de la verdad sobre la herejía “, y desde entonces todos los pueblos de la cristiandad, especialmente los de la provincia de Toledo, lo han seguido a rajatabla.

El Corpus Christi se celebra como la fiesta de mayor solemnidad de la iglesia católica, y en consecuencia, las calles se visten de alegría y se engalanan. Cada pueblo lo hace a su manera, pero siempre hay una serie de elementos estéticos comunes: las alfombras, los toldos, los balcones adornados de mantones y los altares.

En la festividad del Corpus Christi, el mismo Dios recorre en la Custodia las calles, al tiempo que las gentes proclaman su fe en el Santísimo Sacramento, siendo esta una tradición instituida por el Papa Urbano IV. La primera procesión de Toledo documentada es de 1.418, aunque es posible que la celebración sea mucho más antigua.

La calle se convierte en templo, en altar improvisado y por tanto, se lleva a cabo un intento de dignificarla. Las alfombras antaño de juncos y hierbas aromáticas como el romero, evitaban que el polvo ascendiera hacia la Custodia. Hoy cumplen un papel puramente ornamental y muchas de ellas se elaboran con vistosos motivos artísticos que representan el Sacramento de la Eucaristía, y esa simbología del triunfo del bien sobre el mal, de la luz que ilumina la oscuridad, siempre tan presente en el Corpus Christi.

En Santa Olalla encontramos una forma de engalanar muy original. Se trata de un extenso y colorido toldo, tejido a ganchillo durante muchísimas horas por varias vecinas, con una extensión de más de 1.100m2, que abarca el recorrido principal de la procesión. Contrariamente a la explicación que pudiera parecer más lógica, los toldos en la festividad del Corpus no se utilizan, o por lo menos no es su cometido principal, como instrumento de sombra, sino como símbolo de solemnidad.

El toldo en la procesión del Corpus Christi simula un enorme palio. El palio es una pieza de tela sustentada por cuatro varas largas, a modo de dosel, y ricamente bordada. Ha sido utilizada desde las antiguas civilizaciones para acompañar el paso de las personalidades más ilustres. Esta tradición propia de emperadores romanos y otros grandes mandatarios, fue heredada por la Iglesia. Se puede decir que los toldos en las calles, configuran un largo palio que acompaña y ensalza a la Custodia en su camino.

El toldo de Santa Olalla además es especial, porque está hecho con mucha dedicación. El cariño con el que las mujeres han realizado siempre sus labores textiles, es ofrecido en esta ocasión como signo de devoción. Si algo caracteriza al Corpus Christi es la alta participación de los vecinos y vecinas, cada uno aportando lo que tiene o lo que sabe hacer, para conseguir que reluzca el pueblo en uno de “los tres jueves que brillan más que el sol”.

En este caso, la participación es premeditada y con alevosía. Son muchas las tardes de tertulia y aguja, las horas tejiendo alegrías y los motivos que acompañan a cada puntada del toldo de Santa Olalla. El resultado es una pieza única en su especie, que inunda de solemnidad, pero también de humanidad, el divino tránsito de Jesús Sacramentado. Los altares y las alfombras diseminados por el recorrido, completan el escenario y hacen de este Corpus una experiencia tejida de alegría, que transmite con intensidad esa ilusión compartida, gracias al esmero de sus vecinos y sus vecinas.

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