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CARTA DEL DIRECTOR

La verdad suena como odio

La verdad suena como odio
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Escrita por el Director de La Voz del Tajo, Alberto Retana

miércoles 10 de junio de 2026, 09:38h

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Erasmo de Rotterdam dejó escrito que “cuanto menos talento tienen más orgullo, vanidad y arrogancia poseen”. No es una frase antigua; es un espejo. Basta asomarse a ciertas barandillas para comprobar que la necedad no sólo sobrevive, sino que a menudo se rodea de aplausos interesados, de coros complacientes que convierten la mediocridad en rutina institucional.

En Castilla-La Mancha esa sentencia adquiere una vigencia incómoda. Basta con tomar el pulso a ese caballo desbocado en que se ha convertido Paco Núñez prometiendo lo imposible y disparando a todo lo que se mueve menos a su respetadísimo David Moreno, líder de Vox en la región, en busca de un futuro que la augure conseguir lo que por ocho años le han negado las urnas.

Claro que si hacemos caso a las palabras de mi admirado Albert Einstein lo podremos comprender todo, “el conocimiento y el ego están directamente relacionados. A menor conocimiento, mayor el ego”. Ese peligroso vínculo que algunos líderes políticos no saben discernir nos lleva a los periodistas a analizar las estrambóticas frases que se afanan en lanzar al aire actual donde la futilidad es bandera y aquel antiguo proverbio se convierte en ley: “no culpes a un payaso de actuar como un payaso, pregúntate por qué sigues yendo al circo”.

La cita me trae a la mente algunas actuaciones de ciertos personajes henchidos de poder pero vacíos de resultados. Pensemos en algún que otro concejal de Urbanismo como el que ocupa ese sillón en mi querida Talavera. Benedicto García se llama el ínclito cuya inoperancia empieza a ser cada vez menos una percepción y más una evidencia sostenida.

Ese secreto a voces se confirma con los cálculos de los técnicos en la cosa urbanística, esos especialistas que conocemos como arquitectos y que sufren a diario el actuar del citado: Talavera avanza a un ritmo que la empuja a convertirse en la sexta ciudad de Castilla-La Mancha en cuatro años, no por crecimiento, sino por estancamiento. Las licencias no fluyen, la construcción se ralentiza y la llegada de nuevos vecinos se enfría.

Ese es el vínculo negativo: el que une la torpeza con la resignación, la incompetencia con la continuidad, la crítica con la inacción. Un círculo que los ciudadanos observan cómo las oportunidades pasan de largo y escuchan de soslayo a Aristóteles cuando decía aquello de “un tonto no aporta nada que valga la pena escuchar y se ofende por todo”.

Pero existe otro vínculo, uno necesario y urgente: el que conecta responsabilidad con compromiso y gestión con resultados. Quizá haya llegado el momento de entonar el “me equivoqué” que lleva rondando mi cabeza por meses y evoque al empresario americano Todd Wagner cuando aseguraba que “la verdad suena como odio para quienes odian la verdad”.

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