Con la llegada del verano, Talavera de la Reina se llena de piscinas, playas y baños interminables. Sin embargo, la audioprotesista y óptico-optometrista de Federópticos Talavera, María Jesús Bonilla Yepes, advierte de un riesgo que casi nadie vigila: el agua que entra en el oído y no consigue salir correctamente.
La especialista explica que julio trae consigo la rutina más esperada del año —piscinas municipales, playas, parques acuáticos y tardes enteras dentro del agua—, pero también la temporada alta de una de las molestias óticas más frecuentes. Según señala, en Federópticos Talavera llevan años observando el mismo patrón cada verano: niños que comienzan a quejarse de dolor de oído pocos días después de iniciar las clases de natación y adultos que arrastran molestias durante semanas sin saber muy bien cuál es su origen.
Bonilla indica que el agua que queda atrapada en el conducto auditivo crea un ambiente húmedo y cálido perfecto para la proliferación de bacterias. Además, recuerda que no es necesario que el agua esté sucia para que exista riesgo, ya que basta con que permanezca dentro del oído, especialmente si este se encuentra más sensible por el uso frecuente de bastoncillos.
Respecto a la protección, la audioprotesista señala que la solución a la que recurre la mayoría de las personas son los tapones de silicona genéricos. Sin embargo, advierte de que el oído no es "talla única" y que estos modelos rara vez se adaptan correctamente. Un tapón demasiado pequeño puede desprenderse al nadar y uno demasiado grande puede resultar molesto o no sellar bien el conducto, permitiendo igualmente la entrada de agua.
Por ello, Bonilla recomienda los tapones a medida, elaborados a partir de un molde del conducto auditivo de cada persona realizado en el propio gabinete. Según explica, no se trata de un producto genérico adaptado, sino de una pieza única diseñada específicamente para cada usuario.
La especialista también desmonta la idea de que este tipo de protección esté pensada únicamente para nadadores de competición. De hecho, asegura que el perfil más habitual en la consulta corresponde a niños con antecedentes de otitis de repetición, con tubos de drenaje o con conductos auditivos muy estrechos, así como adultos que cada verano sufren molestias similares.
Por último, María Jesús Bonilla Yepes insiste en que no se trata de un capricho ni de un producto de lujo, sino de una forma de prevenir visitas al pediatra, tratamientos con antibióticos y, en los casos de personas con drenajes, proteger directamente el oído medio. Su recomendación es clara: no esperar a que aparezca el dolor y actuar de forma preventiva.