Castilla-La Mancha se sitúa entre las comunidades autónomas que no registran plazas MIR desiertas en Medicina Familiar y Comunitaria, según los últimos datos de la convocatoria de Formación Sanitaria Especializada. La región se mantiene así al margen de una situación que continúa afectando a otros territorios, donde sigue siendo complicado cubrir determinados destinos.
El contraste se aprecia en comunidades como Cataluña, Aragón, Castilla y León, Extremadura o Galicia, que sí acumulan vacantes en los últimos años. En el conjunto del país, la fase extraordinaria de adjudicación correspondiente a la convocatoria 2025-2026 ha concluido con 120 plazas de Medicina de Familia sin cubrir, pese a los intentos por completar la oferta.
Detrás de esta situación, los profesionales apuntan a varios factores que dificultan la cobertura de estos puestos. Entre ellos figuran la dispersión geográfica, la elevada carga asistencial, la falta de incentivos, las dificultades para conciliar la vida personal y laboral y los problemas de comunicación que presentan algunos entornos rurales, circunstancias que hacen menos atractivos determinados destinos.
Las organizaciones profesionales consideran que la solución pasa por mejorar las condiciones laborales y ofrecer incentivos que favorezcan la incorporación de médicos a las áreas de difícil cobertura. Entre las propuestas planteadas figuran ayudas a la conciliación, facilidades para la formación e investigación y medidas que contribuyan a fijar profesionales en estos territorios.
El problema, además, no es nuevo. En las dos últimas décadas se han acumulado 1.123 plazas MIR vacantes en Medicina Familiar y Comunitaria en España, una realidad que mantiene abierto el debate sobre cómo garantizar el relevo generacional y asegurar la atención sanitaria en las zonas con mayores dificultades para atraer especialistas.