Ayer fue 25 de noviembre y no solo recordamos a las hermanas Mirabal y el dolor que carga el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, sino también el eco de nuestras propias contradicciones: algunos se pronuncian y otros se retratan.
Quienes hemos sufrido la cara más dura de esa lacra en carne propia, los que hemos probado el sabor de la sangre, sabemos de lo que hablamos.
En lo doméstico, las declaraciones del presidente de CLM, adquieren una importancia renovada. García-Page reclama que hay que “desterrar a quienes hacen de la violencia su bandera política”, alertando del riesgo de convertir el sufrimiento de las mujeres en arma discursiva.
Pero mientras algunos usan esta fecha para reafirmar ese compromiso claro, otros en cambio justifican, relativizan o directamente desprecian la violencia machista. VOX ya no es tibio: algunos de sus portavoces han llegado a decir que este 25N representa el “día internacional de la hipocresía”.
No basta con una condena formal. Hay que desenmascarar el negacionismo. Y esa violencia de género no sólo es un golpe, una puñalada o un disparo, es también la vejación disfrazada de acoso por parte de mil babosos que se creen con derecho sobre una mujer.
Y si hablamos de compromisos reales, lo del abono transporte para Talavera no es retórica. Este martes, el Gobierno regional aprobó renovar su convenio de transporte con la Comunidad de Madrid, beneficiando a unos 35.000 usuarios.
Y el consejero de Fomento, Nacho Hernando, ha subrayado que la Junta está dispuesta a pagar “al 100 %” la ampliación del abono hasta Talavera, si Madrid acepta. El órdago está encima de la mesa.
El ofrecimiento no es nuevo pero el gobierno de Ayuso y sus antecesoras siempre hicieron mutis por el foro, nunca mejor dicho. Por eso, lo que hoy puede concretarse es un derecho de movilidad justa, no un favor; una buena noticia cuando la accesibilidad condiciona trabajos, estudios y oportunidades.
Termino con un pensamiento para Gema Virtudes, gerente de La Voz del Tajo, y su hermana Pilar, colega en esto de la prensa. Ayer fallecía su padre. A Gema y a su familia, un abrazo enorme. En un día tan impregnado de recuerdos —y de luchas—, perder a un ser querido es un golpe que se siente muy dentro. Que estas palabras, hoy, también sean consuelo.
Porque si de algo hemos de hablar este 25N, es de compromiso: con las víctimas, con la dignidad y, sobre todo, con la solidaridad entre quienes resistimos, quienes informamos y quienes vivimos.