Talavera de la Reina despide con profundo pesar a Sixto de la Cruz Molina, fallecido el pasado 27 de diciembre a los 78 años, una persona excepcional cuyo recuerdo permanecerá vivo en la memoria y el corazón de todos los que tuvieron la fortuna de conocerle. Su marcha deja un vacío inmenso, pero también un legado de bondad, cercanía y humanidad difícil de igualar.
Sixto fue, ante todo, una buena persona en el sentido más amplio y sincero de la palabra. Quienes compartieron con él trabajo, amistad o simplemente una conversación coinciden en lo mismo: era encantador, cercano y poseía un don de gentes extraordinario. Siempre tenía una palabra amable, una sonrisa sincera y una disposición constante para ayudar a los demás, cualidades que le hicieron ganarse el cariño y el respeto de todos.
Dedicó toda su vida profesional a la banca, una labor que desempeñó con responsabilidad, honestidad y vocación de servicio. Su trayectoria estuvo marcada no solo por la profesionalidad, sino también por el trato humano que ofrecía a cada persona, dejando una huella imborrable tanto entre compañeros como entre clientes.
En el ámbito personal, Sixto encontraba su mayor felicidad en su familia, a la que estuvo profundamente unido. Compartió su vida con su esposa Elvira, y fue un padre entregado para sus hijas Leticia y Beatriz. Como abuelo de Javier, María, Bruno y Mateo vivió una de las etapas más felices de su vida; quienes le conocían aseguran que rejuveneció cuando llegaron sus nietos, convirtiéndose en un abuelo presente, ilusionado y lleno de ternura.
También mantuvo un vínculo muy especial con su hermana Merche y, de manera muy significativa, con su madre Dori, a la que estuvo siempre profundamente unido. Sixto de la Cruz era además familiar del director de este periódico.
Apasionado de la caza, encontraba en ella momentos de tranquilidad y disfrute, aunque nada le llenaba tanto como compartir tiempo con los suyos. Su vida estuvo marcada por el amor a la familia, el respeto a los demás y una forma de estar en el mundo que hacía mejores a quienes le rodeaban.
La misa de los nueve días en su memoria se celebrará el viernes 9 de enero a las 19:30 horas en la Basílica del Prado, donde familiares, amigos y vecinos podrán reunirse para rendirle un último homenaje y acompañar a los suyos en este momento de recuerdo y oración.
Sixto de la Cruz Molina se va dejando el ejemplo de una vida plena, vivida con sencillez, generosidad y un corazón inmenso. Su recuerdo permanecerá para siempre como el de una de las mejores personas que han pasado por nuestras vidas. Desde La Voz del Tajo no queremos dejar pasar este momento tan doloroso para enviar nuestras condolencias a sus seres queridos. Descanse en paz.