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SALA DE CRISIS

Votar para quitar al que está, para castigar al stablisment

Votar para quitar al que está, para castigar al stablisment
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Artículo escrito por Miguel Perantón

miércoles 18 de febrero de 2026, 17:30h

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Convocar elecciones autonómicas por querer ser presidente en Madrid deja en evidencia el desgaste del PP en las comunidades autónomas en las que se celebran.

No es solo la evidencia de la debilidad del PSOE. No es la constatación de que la ola favorece a VOX. Es la evidencia de querer llegar al poder a toda costa y sin reparar en el desgaste de la estructura territorial del propio partido popular, que parece haber tocado techo. Y qué elección tras elección comprueba cómo una deriva de sus electores llena las urnas a VOX. Haciendo a los populares cada vez mas costosos los acuerdos y el entendimiento para gobernar a cuenta de elevar las exigencias.

Hay mucha gente que no percibe a VOX como una extrema derecha peligrosa, la ven más con la visión romántica de que con Franco se vivía mejor, (son los últimos elementos de la generación boomer que se lo dice a sus hijos y nietos) y que los políticos y los partidos tradicionales, que han venido después, solo se pelean entre ellos, pero no están solucionando nada.

Así que, hay gente que vota para quitar al que está, para castigar al stablisment, en la creencia de que nada va a cambiar.

Pero las cosas cambian y lo hacen desde la inconsciencia de no saber lo que significa ese cambio. Lo malo de votar así, es que luego te resitúas en la realidad de golpe y ya no hay vuelta atrás.

El fantasma de la ultraderecha ya no da miedo, es más, cuanto más los agitamos más amables se vuelven. Por lo que hay que entender que el trasvase de voto no es ideológico, es de descontento, de desconfianza, de hartazgo.

Como Sánchez sigue siendo presidente y no convoca elecciones a pesar de no tener presupuesto. Y como la hemeroteca es traicionera y para eso también hay un recuerdo de un Sánchez anterior. El PP se lanzó a finales del año pasado a provocar elecciones en territorios donde no tocaban, a cuenta de las discordancias con su socio VOX. Y se está encontrando con que consigue el efecto de desgaste de Sánchez y destroza las expectativas del PSOE en Extremadura o Aragón, pero desde las presidencias autonómicas del PP no mejoran sus resultados y siguen necesitando asociarse con VOX, que ve como se doblan sus resultados y su representación.

Por tanto, ante la necesidad del PP en cada comunidad autónoma de conformar gobiernos estables, las exigencias y condiciones para estabilizarlos por parte de VOX son mayores.

Hasta el punto de que, por lo que sea, alguien en Extremadura se ha dado cuenta, ahora, de que podrían gobernar si el PSOE se lo permite.

Así que, el PP no tiene miramientos, ni a derechas, ni a izquierdas. No vaya a ser que se auto imponga la moda de “no gobernar por que no quieran”, también en las comunidades autónomas.

Pero en esto también hay matices. El PSOE debería marcar la iniciativa si quiere ser entendido por la ciudadanía de forma útil y pragmática, como alternativa de gobierno y con sentido de estado. Porque, la otra opción es que el PP use la posibilidad de acuerdo con el PSOE como amenaza a VOX ante las presiones para abaratar los costes.

La gente está harta de una clase política que vive en la sobreactuación y que mantiene las demandas ciudadanas en la infrarrepresentación. Aunque eso lo recoge VOX, con su mensaje populista.

No se trata de cómo se mueven los escaños sino de cómo se mueve el voto.

Y todo aparenta ir según lo previsto, nada alarmante, el PSOE está sujetando un resultado a la baja, que se ve perjudicado por la percepción que la ciudadanía tiene de quien preside el gobierno. Mientras, cuanto más igualados estén PP y Vox, mayor pelea entre ellos. Creo que este es el planteamiento. Que se une a que gobiernen donde tengan que gobernar, que ese es el comienzo de su fin, porque la gente tiene que ver que no solucionan sus problemas y son más corruptos que los demás.

No dudo que esto vaya a ser así, pero creo que si solo nos quedamos en eso será profundizar en el error. El fantasma de la ultraderecha vendrá de su mala gestión, de sus mentiras y bulos. El fantasma de la ultraderecha va a asustar por lo que puede traer a futuro y no por lo que una vez fue. Da miedo porque cumple con lo que amenaza. Y amenaza con acabar con derechos y libertades. Da miedo porque dice que no somos iguales.

Es momento para avanzar en madurez democrática. Renovar cauces y criterios de convivencia entre españoles. De renovar la confianza y buscar nuevos pactos que afecten y vinculen a la mayoría. Los partidos políticos mayoritarios deben volver a ser confiables, deben volver a ponerse al servicio de la ciudadanía.

Generar o reeditar unos “nuevos pactos de estado”, hacer partícipe a la ciudadanía en la búsqueda y definición de soluciones a problemas como la vivienda. La financiación. La creación, mantenimiento y mejora de infraestructuras. El equilibrio de los salarios y el poder adquisitivo. La mejora y agilización de la atención sanitaria. La eliminación de la corrupción. Y una reforma de la constitución y la ley electoral que permitan consolidar la representación política de los ciudadanos desde el consenso de las mayorías y la garantía de la alternancia política, pero evitando la deriva hacia los extremos.
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