El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha visitado este miércoles el programa de Antena 3 El Hormiguero, donde ha compartido su visión sobre la actualidad política nacional y los retos que afronta su comunidad. En una conversación cercana y directa con el presentador Pablo Motos, el dirigente socialista abordó uno de los asuntos que más tensión genera actualmente en el seno del PSOE: la relación entre el Gobierno y el expresidente Felipe González.
Durante la entrevista, Motos preguntó a García-Page por la supuesta “cruzada” que el Ejecutivo mantiene contra González, una figura histórica del socialismo español. El presidente castellano-manchego aseguró que esta campaña “no es nueva” y rompió una lanza en favor del que fuera primer presidente socialista de la democracia.
“Aunque hay cosas en las que discrepo con Felipe, le iría mucho mejor al Gobierno si hiciese caso a los consejos de Felipe González”, afirmó. Además, fue más allá al sostener que parte de las críticas que recibe el expresidente responden a “pura envidia”, asegurando que muchos de sus detractores “no van a llegar a su nivel”.
TENSIONES INTERNAS EN EL PSOE
Las declaraciones de García-Page se producen después de que González confirmara públicamente que en las próximas elecciones generales no votará al actual secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sino que optará por el voto en blanco. El expresidente lleva años mostrando su desacuerdo con la estrategia de la actual dirección socialista, especialmente en lo relativo a los pactos parlamentarios y a lo que considera una falta de autocrítica interna.
En este contexto de tensión soterrada, Sánchez y González coincidieron recientemente en el Congreso en un acto institucional, en un encuentro descrito como distante por parte de la prensa. El jefe del Ejecutivo restó importancia al gesto y enmarcó las discrepancias en una posición conocida desde hace tiempo, subrayando que seguirá siendo el candidato socialista en 2027. Desde sectores del Gobierno, además, se ha defendido que el partido ha respondido a las controversias que han afectado a algunos dirigentes próximos al expresidente, negando la existencia de irregularidades.
“DEFIENDO A MI PARTIDO, POR ENCIMA DE LOS DIRIGENTES"
En su intervención televisiva, García-Page intentó rebajar el dramatismo de la discrepancia con González, aunque dejó clara su posición. “A mí me reprochan que discrepe”, señaló, antes de reivindicar su lealtad a las siglas por encima de los liderazgos concretos: “Yo defiendo a mi partido, que está muy por encima de los dirigentes”.
El presidente autonómico también fue especialmente crítico con las palabras del ministro Óscar López sobre el expresidente aragonés Javier Lambán. “Para mí ha sido una de las cosas más feas que he escuchado en mucho tiempo dicha de un compañero”, afirmó. A su juicio, “no se puede ser mejor político a costa de dejar de ser mejor persona” ni “caer en ese nivel de inhumanidad”.