La cronología electoral es clara, la sucesión de elecciones en diferentes territorios que arrojan resultados similares no es casual y sigue la estrategia de marcar y consolidar una tendencia. No es un planteamiento nuevo, ni tampoco original. Es la americanización cutre, que el PP está haciendo del sistema electoral español.
Coincidiendo con las elecciones de medio mandato de EEUU, en España se han encadenado distintas convocatorias electorales en comunidades autónomas gobernadas por el partido popular, donde alguien ha querido asemejarlas, a pesar de las infinitas diferencias, con los estados norteamericanos.
El caso es, que en las elecciones de medio mandato de Estados Unidos no se elige un nuevo presidente, pero van a determinar la dirección de la política del país hasta las siguientes elecciones presidenciales.
Ese es el juego del Partido Popular que, sin capacidad para cambiar el equilibrio de fuerzas en el Congreso y ante la perspectiva desfavorable de los datos de la macropolítica, ha ido organizando unas elecciones “cañís” de medio mandato.
En lugar de explorar la posibilidad de una moción de censura, a la que parecen renunciar en busca de una nueva composición del Congreso de los Diputados, el PP asume el riesgo de convertir las elecciones autonómicas en irrelevantes (meaningless) en cada territorio donde se celebran, a cambio de interpretar que la voluntad de muchos españolitos en sus regiones es señal de apoyo o descontento hacia la gestión de Sánchez. Y es que, a diferencia de los Estados Unidos, el reajuste del electorado no tiene por qué implicar un desajuste institucional. Pero desde luego si supone un escalón más en la polarización.
Me preocupa muchísimo el cambio de estrategia del PP con respecto a los acuerdos de gobierno de Extremadura y Aragón con VOX. Feijóo asume desde Madrid los acuerdos en los territorios para fundamentar la base de un gran acuerdo nacional.
El fantasma de la ultraderecha cada vez más agitado. Y la expectativa de entendimiento entre los grandes partidos cada vez más difícil.
Muy inquietante porque Sánchez se queda como única alternativa a esa unión al frente de un PSOE que sigue pareciendo estar dispuesto al enfrentamiento más que a buscar acuerdos y entendimientos, en una pelea por capitalizar el voto a la izquierda en lugar de parar la pérdida por el centro.
Los efectos imprevisibles de la guerra a cuenta de la imprevisión y la improvisación del presidente de estados unidos y el seguidismo de la presidenta de la comisión europea han dejado a España y a Pedro Sánchez en una posición de resistencia heroica y reconocible, que seguramente esté haciendo que mucho del electorado español lo mire con buenos ojos. La recuperación del “no a la Guerra” es un guiño de resistencia a la izquierda del PSOE.
Mientras que las posiciones patrioteras del PP y VOX vuelven a chocar y alcanzan el culmen en la celebración madrileña del 4 de julio, no sé si en homenaje al gringo o con la intención de poner sordina a los actos del orgullo gay.
Al más puro estilo Estalinista VOX sigue purgando a sus generales. La extrema derecha crece a cuenta de cuestionar la convivencia y multiculturalidad de la inmigración, que no el aporte económico como mano de obra en sectores productivos rechazados por los españoles. A cuenta de cuestionar la igualdad de las mujeres. Y de plantear un desarrollismo incoherente con el sostenimiento medioambiental y el ecologismo. Todo revestido de protección a los valores tradicionales y de unidad nacional
Pero lo que de verdad está en juego no es el color de un gobierno, no es el signo político, ni el elemento deportivo de que consigue el triunfo la opción por la que uno ha apostado. Hoy está en juego la confianza en las instituciones, la sanidad, la educación y los servicios públicos, el bien común, el estado de bienestar, la solidaridad entre personas y territorios, la convivencia. Está en juego una concepción global del mundo del que los españoles formamos parte de manera interrelacionada o el individualismo excluyente.
Hoy vuelve a ser jornada electoral. Castilla y León decide quien quiere que la gobierne en expectativa de que el bucle de una nueva vuelta, la siguiente en Andalucía. Mientras Extremadura sigue sin gobierno y quien sabe si en espera de repetir una nueva convocatoria, que alargue lo “cañí” del medio mandato, a falta de incorporar nuevos procesos electorales en otros territorios.
Mientras cada día se multiplica el gasto militar y los muertos, los desplazados y las injusticias, en occidente vivimos mirando el marcador que indica los céntimos del precio del gasoil, sin sentir vergüenza.
En este mundo tan moderno, creo que todo ya ha pasado antes.