La Central Nuclear de Trillo ha completado con éxito su 38ª recarga de combustible el pasado 18 de abril, dando paso al inicio de su ciclo de operación número 39. Según ha informado la instalación, esta intervención se ha cerrado como la quinta consecutiva sin accidentes con baja, cumpliendo además todos los objetivos previstos en materia de seguridad nuclear, control de dosis y planificación de actividades.
Durante el periodo de recarga, considerado uno de los momentos clave en la operativa de una planta nuclear, se han llevado a cabo más de 10.000 trabajos técnicos y más de 20 inversiones orientadas a la mejora de los sistemas. Entre las actuaciones más relevantes destacan las realizadas en el estátor, rotor y excitatriz del alternador principal, con el objetivo de garantizar su funcionamiento más allá de 2034, fecha límite de la actual autorización de explotación.
Este proceso ha supuesto también un impulso económico significativo para el entorno de la instalación. Más de 1.000 trabajadores adicionales, pertenecientes a unas 40 empresas colaboradoras, se han incorporado temporalmente a la central, muchos de ellos procedentes de la zona y con un alto nivel de especialización técnica.
Pese a los buenos resultados técnicos, la central ha vuelto a alertar sobre la elevada carga fiscal que soporta. Según sus datos, aporta anualmente alrededor de 180 millones de euros en tributos, lo que representa más del 45% de sus costes totales, una situación que califican de “asfixia económica”.
Además, la planta permaneció parada de forma programada desde el 8 de febrero de 2026 al no resultar competitiva en el mercado eléctrico ni ser requerida por el operador del sistema. Desde la central se insiste en que el actual diseño del mercado genera ineficiencias, especialmente en escenarios de alta producción y baja demanda, donde la energía nuclear puede quedar desplazada pese a su estabilidad.
La dirección de la instalación ha subrayado también el papel estratégico de la energía nuclear en el actual contexto internacional, marcado por tensiones como la reciente guerra en Irán. En este escenario, consideran que infraestructuras como la de Trillo resultan “imprescindibles” para garantizar el suministro, contener los precios y reforzar la independencia energética tanto de España como de Europa.
En este sentido, defienden que la generación nuclear ofrece un coste más estable frente a fuentes como el gas, cuya volatilidad impacta directamente en el precio de la electricidad.
Asimismo, recuerdan que, tras el apagón del 28 de abril de 2025, diversos informes pusieron de relieve la contribución de las centrales nucleares a la estabilidad del sistema eléctrico. En particular, destacan su capacidad para aportar potencia síncrona y controlar la tensión de la red, elementos clave para evitar interrupciones del suministro.
La central se define como una “infraestructura vital” para el país, respaldada por altos estándares de excelencia reconocidos por la Asociación Mundial de Operadores Nucleares. Su modelo de funcionamiento incluye evaluaciones externas y auditorías constantes, así como inversiones anuales superiores a los 40 millones de euros en modernización y mejora de equipos.