El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, defendió este domingo el papel de las instituciones democráticas y expresó su respaldo a los organismos del Estado durante el acto institucional del Día de Castilla-La Mancha, celebrado en el Teatro Auditorio José Luis Perales de Cuenca ante unas 700 personas.
Durante su intervención, García-Page subrayó que la principal responsabilidad de cualquier cargo público es proteger las instituciones, independientemente de que sus decisiones resulten favorables o no. “La primera obligación de un responsable público es defender las instituciones, cuando te vienen a favor o incluso cuando no te gustan”, afirmó. Asimismo, rechazó las voces que cuestionan su utilidad y trasladó su apoyo a quienes, según señaló, están siendo objeto de ataques “simple y llanamente por hacer su trabajo”.
En este contexto, el jefe del Ejecutivo autonómico mencionó expresamente al Poder Judicial, la Fiscalía, las Fuerzas Armadas, la Guardia Civil y la Policía Nacional, a cuyos integrantes agradeció “de todo corazón” su labor. García-Page recordó que estas instituciones son fruto de los cincuenta años de democracia vividos en España y de las leyes aprobadas durante este periodo.
El presidente regional destacó que la democracia española ha estado gobernada fundamentalmente por dos grandes partidos y defendió que los logros y dificultades del país son consecuencia de las decisiones adoptadas por la ciudadanía a través de sus representantes. “Lo que tenemos para bien y para mal ha sido obra de lo que hemos decidido los españoles y las españolas”, señaló.
La celebración sirvió también para entregar 36 reconocimientos a personas e instituciones que, en palabras del mandatario, representan “lo mejor de esta tierra”. Durante el acto, García-Page reivindicó el papel de Castilla-La Mancha dentro del conjunto del país y defendió la igualdad entre territorios. “Es muy bueno que en todos los territorios estemos en la misma liga, ni ligas de primera ni ligas de segunda en lo que a derechos e igualdad se refiere. Nosotros no lo vamos a consentir”, afirmó.
El presidente insistió en que la conmemoración del 31 de mayo debía contar con la presencia de todas las instituciones que representan al conjunto de la ciudadanía, desde las Fuerzas Armadas hasta los máximos responsables judiciales, fiscales, académicos y representantes políticos. En este sentido, rechazó las visiones pesimistas sobre la situación del país y aseguró que “España no es un Estado fallido bajo ningún concepto”. “Este país funciona y funciona bien. Incluso funciona bien cuando tiene que corregir o autocorregirse”, añadió.
García-Page apeló además a la confianza en la fortaleza de Castilla-La Mancha y de España, asegurando que “los cimientos de esta tierra y de este país son muy sólidos”. Con referencias a la Transición y a la próxima conmemoración del 50 aniversario de la Constitución, defendió afrontar los desafíos futuros con “determinación”, “sentido común” y optimismo.
En la recta final de su discurso, el presidente autonómico realizó una defensa de la diversidad cultural, lingüística y religiosa recogida en la Constitución. “La diversidad es una riqueza”, afirmó, al tiempo que recordó que la Carta Magna garantiza esa pluralidad, pero también prohíbe cualquier tipo de privilegio. “Y si alguien lo olvida, para eso está esta tierra, está su presidente y está el Gobierno de Castilla-La Mancha”, concluyó.