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Cospedal y yo

Cospedal y yo

martes 25 de noviembre de 2014, 22:26h
No busquen tres pies al gato porque este humilde escribidor habla, y escribe, lo más claro que sabe y hemerotecas hay para demostrarlo.
Ante todo lo que estamos viviendo en este país que nos vio nacer, la hartura de la gente de la calle ya ha rebosado sobradamente, y con razón.
El cachondeo en que se ha convertido España... con Francisco Nicolás en todos los medios y ‘en el medio de muchas cosas’; los juzgados atestados de casos donde los ‘cuellos blancos’ abundan cada día más o las mentiras canallas de quie- nes nos gobiernan, nos han gobernado y –espero– no nos sigan gobernando... es para mirárselo.

Reflexiono desde el titular de este texto al repasar las palabras de la presidenta de Castilla-La Mancha en el XX Encuentro de Familias Feaps pidiendo a las personas con discapacidad que no dejen de exigir ‘nunca’ todo aquello que se merecen porque la sociedad española ‘es capaz de dar todo aquello que se le pida porque es una sociedad solidaria con ella misma’.

Hay que tener jeta.

Y lo digo así de claro porque conozco decenas, cientos de familias con personas con discapacidad a su cargo que se han visto solas, desamparadas, ni siquiera escuchadas y, por ende, desesperadas.

Y voy más allá. Yo mismo, que tengo dos hijos maravillosos, uno de ellos con un problema de déficit de atención y disfasia diagnosticado he comprobado en mis carnes cuánto se tarda en la administración Cospedal en ayudar a toda esta gente y cómo se ha recortado en esos servicios en lugar de cortar de raiz los privilegios de todo el que rodea a la presidenta de mi región y otras personalidades.

Mi caso es mínimo comparado con el de miles de personas con problemas de discapacidad en esta región, señora presidenta, pero hoy me hago portavoz de todos ellos para decirle que no la creo. Ya no. Intentar tomar el pelo a tanta gente durante tanto tiempo para erigirse en salva- dora de la patria cuando se acercan las elecciones no cuela.

Por eso he dicho ‘Cospedal y yo’, sin tapujos y sin esconderme, como hago siempre. Y una cosa más, los torpes caerán en la tentación de confundir, pero el libro del Nobel Juan Ramón Jiménez se refería a otra cosa. Yo hablo de persona a persona.
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