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Juan Atenza, fin de trayecto

Juan Atenza, fin de trayecto
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Ágape para despedir al director del ICS, que se jubila rodeado de más de un centenar de familiares, amigos, colegas y compañeros

sábado 07 de marzo de 2020, 09:50h
Juan Atenza Fernández, Blanca (Murcia 1952) ponía fina a su actividad laboral el pasado 29 de febrero tras 43 años de practicar la medicina en esta Talavera, a la que considera ya suya, rodeado de su familia -las hijas Blanca y Angélica y sus dos nietos, Vera y Ginés-, su esposa Pilar y más de un centenar de compañeros, amigos y colegas. Jornada de emociones, tanto por las ausencias como las presencias, ya que entre estas se encontraban dos ex consejeros como Fernando Lamata y Roberto Sabrido. Sumen nombres de personas tan conocidas como José Miguel Camacho y Carmen Riolobos, o quienes junto a él impulsaron la Salud Pública como Salvador Mateo, Nines Maestro, Toño Segura o Lorenzo Castellote. Treinta y cinco han sido los años que Juan ha ejercido como director y gerente y ahora le toca echar una mano a sus hijas, y por supuesto a sus nietos, aunque no deje sus actividades propias como seguir investigando sobre nuestra historia sanitaria para ampliar el magnífico museo de la Sanidad que solo él -y algunos colaboradores- ha impulsado y se puede recorrer en el I.C.S. O seguir prestando sus conocimientos al Colectivo Arrabal. La gestión de Gema Rius -como cabeza visible de un grupo de compañeros- hizo el resto con un excelente menú y a los postres llegaron las emociones fuertes. El médico de atención primaria Benjamín Pérez Franco nos deleitaba con una “Ínsula Barataria” especialmente afincada en la Sanidad, Rubén le echaba la salsa a su soneto “homérico” y nuestro Ciego del Berrenchín nos deleitaba con su romance Chirigotero antes de que el ilustre poeta, Fernando Lamata, ejerciera de prologuista a las emotivas y sabias palabras de Juan, glosando sus actividades entre nosotros. Llegarían los regalos y los detalles para el recuerdo, y pese a las recomendaciones de la OMS por aquello del coronavirus, los abrazos y los besos. ¡Entre sanitarios, con zarandajas vamos a estar, no te digo! Feliz jubilación, amigo Juan, te desea el dire Alberto Retana y aquí tiene tu casa para cuando quieras sentar cátedra de tus muchos conocimientos dirigidos a la población. Un fuerte abrazo.

GALERÍA DE IMÁGENES.

Y este es el romance de nuestro Ciego del Berenchín. Que lo disfruten.

Disculpe usted, don Rubén,
este verso improvisado.
Mia que lo hace usted bien,
cual artista nominado,
pues al cabo y al fin
recibió del Ciego el legado,
al ser el del Berrenchín
ya un simple jubilado.
Ahora te digo artista,
que estando el Ciego aquí
ha de ser protagonista
con su romance y rimado.
Disculpas os pido por mil.
Y una vez que ya comí
a ello me presto, soldado.
Espero resulte bien.

Buenas tardes compañeros;
buenas tenga usté, don Juan.
Buenas a su santa Pilar
y a sus hijas y sus nietos.
Y muy buenas, forasteros,
por venir a acompañar
y despedir a este zagal
que sale ya de su agujero.
Se lo dice un colchonero.
Mas sa pasao el carnaval
y hoy vengo... chirigotero.

Seré breve, os lo prometo,
que ya fue Juanito eterno
gobernando en este Centro.
Mas él siempre aseguró
que había nacío en bisiesto,
que aún tie joven el corazón
y el colgajo... sigue hiniesto.
No te preguntaré Pilar,
no descubras su secreto,
que en vistiendo merengón
tie por costumbre el robar
para salir del aprieto.
Como en Lisboa o Milán
ante mi glorioso Atlético.

¿Cuando se jubila Atenza?
De boca en boca preguntan.
Es para tos un misterio.
Nunca responde ni asunta.
Mas parece que va en serio,
o eso al menos yo me creo.
Disculpen mi desvengüenza,
no hicieron falta los geo
pa cerrar su monasterio,
so pena que se arrepienta.
¿Por temor a la parienta
aunque esto suene algo feo?

Hace cuarenta y dos años,
joven, mas poco hermoso,
que se vino a Talavera
al rebufo de Del Pozo.
Y varios nos preguntamos,
Braulio, María, Igroso,
si aquél con pinta de oso,
bata blanca, larga barba,
que no anda, solo escarba,
y con pinta de collote
era médico... o religioso.
Pregunté yo a un tal Lorenzo,
de apellido Castellote,
si ese rapaz que llegaba
era cura o franciscano,
español o americano,
como alguno se pensaba.
Y me escribió sobre un lienzo:
No, chaval, es murciano.

Y no voy aquí a referir,
sobre to pa no cansar,
que fue siempre mi teoría,
lo mucho que pudo sufrir
en guardias de Psiquiatría,
cuando en la planta estaba
Alfredito, Paco, Sor María...
y Eulogio quien gobernaba.
Tos salían en desbandada.

Casó se pues con Pilar,
que no sé que en él vería.
Y levantó aquí su hogar,
se lo prometo, carajo,
en un piso de alquiler
hasta que su santa mujer
enfrente encontró trabajo.
Después tuvieron dos hijas,
y dos nietos tan hermosas,
que hoy parecen dos rosas
puestas en dos vasijas.

Con el paso de los años
aquí fue ganando afectos
y fue escalando peldaños,
realizando sus proyectos.
Escribió libros, ganó premios,
concursos de fotografía.
Recorrió se mil trayectos,
y recopiló mil historias
sobre la sanidad antigua,
hasta aprobar cum laude,
y aunque de ello él no farde,
la tesis del doctorado,
pues mola más ser doctor
que simplemente licenciado.

Hace treinta cinco años
que ejerce de director
también llamado gerente.
Cifra de Guinnes, señor,
que lo sepa toa la gente.
Hoy se nos va orgulloso
de ver realizado su sueño
y su más preciado deseo
del que se siente el dueño:
su magna obra, un museo
de la antigua Sanidad.
Mas ahora yo les digo
que fue tan monumental
el coñazo y el trabajo
que pegó a to el personal,
que hasta mi llorada Montse
lo tuvo que regañar.
Pero en fin, su obra está
pa tos... y la eternidad.

Podría tirarme tres días
versando aquí sobre Juan.
De sus chistes más de mil
seguro que les contaría...
De charlas en su despacho
tropecientas o un quintal.
Pero no, ya llegó el final.
Que tengas suerte chaval
y disfrutes de la vida
con tu familia querida
ya lejos del hospital.
Que es seguro un deseo
de cuantos estamos aquí
y de otros muchos, muchos más.
Yo hace tiempo que partí
y me va fenomenal.

Y como siempre acostumbro
cumpliendo lo que prometo,
os pongo el punto y final
con el siguiente soneto.

Fue el romance cincel de bromas,
que esculpió hoy este poeta ciego,
seguidor del Atleti, y de su juego
y sufridor impenitente sin axiomas.

Entiende que el mensaje tiene tranca,
mas no te cebes en ello te lo pido,
que lo he engendrado y lo he pulido,
cual si tuyo fuera... y pa tu Blanca.

Ya sé yo que tu alma es merengón
y jamás podrás ser un colchonero,
o der Betis, del Barça, o Talavera,

ni que tú puedas bailar un reguetón.
Mas ante Angélica, Pilar, Ginés y Vera,
hoy me quito yo... hasta el sombrero.


Con todo mi cariño y mi AMISTAD:
El Ciego del Berrenchín/IGROSO
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