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El Mediador

EL ESTADO DEL ESTADO | La Renta Básica y los mitos de Occidente

EL ESTADO DEL ESTADO | La Renta Básica y los mitos de Occidente
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Carlos González-Teijón es escritor, sus libros publicados son Luz de Vela, El club del conocimiento, La Guerra de los Dioses, El Sistema, y de reciente aparición “Psicología de virtudes y pecados”, de editorial, Letras de autor.

miércoles 08 de julio de 2020, 10:05h

Ahora a Yony le corresponde realizar un análisis de por qué el llamado Occidente trata así estos temas y piensa como piensa. Como su propia cultura muy en el pasado ya superó estas etapas, entiende lo que está pasando y comprueba una vez más cómo nos debatimos para intentar dar un paso más allá de este lenguaje y, por ello, de esta forma de pensar.

Yony comprende que todo el problema de Occidente es que aún está inmerso en su cultura de Mitos, es decir, en los suyos y, es cierto que lo está debatiendo y se habla de ello casi constantemente, pero aún no se plantea en serio, en la práctica, entrar en una cultura del Conocimiento.

Entrar en una verdadera cultura del conocimiento para abordar los problemas sociales y de gobernanza de cualquier grupo social, tal como ya se ha entrado sin discusión en la Arquitectura, la Agricultura o la Medicina, significaría que se hablaría un lenguaje más o menos como el siguiente: Lo más apropiado para el mejor equilibrio y la mejor toma de decisiones que convenga al funcionamiento del grupo social consiste en este caso en adoptar esta decisión. Ya sabemos que con la Renta Básica se consigue esto y lo otro, mejora estos niveles y los problemas que nos genera son estos de aquí y los de allí. Por ello aprobamos esta ley, por esta serie de años, comprobamos los efectos no medidos, y en función a la evolución social, así resolveremos en el futuro. Según los resultados iremos corrigiendo…

No es así. El lenguaje usado es: Las clases más desfavorecidas han de ser ayudadas, todo el mundo tiene derecho a una comida, una casa y una educación o sanidad…

Grandes grupos de población dicen sííí. Me apunto. Pero en realidad ¿Qué significa esa frase? ¿Qué significa favorecido o desfavorecido? ¿Qué significa tener derecho a esto o a lo otro?.

A nadie le importa, nadie analiza más allá el significado de nada, lo único que tenemos es que los que quieren cobrarla, o piensan que en el futuro ellos o los suyos la necesitarán, o les vendrá bien cobrarla, dicen, Sí... Y los que ya están acomodados y creen que se perjudicaran sus bienes en forma de impuestos o tasas, y se les quitará lo que creen que es suyo para dárselo a quien no trabaja o lucha, dicen, No...

¿Alguien se imagina que en función a los derechos sociales, o los favorecidos o desfavorecidos se adoptase repartir esta vacuna, u operar a estos o aquellos ciudadanos? ¿Sería una locura verdad?. Lo que se hace es evaluar las necesidades sanitarias de un individuo, familia o población, o un grupo de riesgo y vacunar con este o aquél criterio, y siempre midiendo los resultados. Así se actúa en medicina tanto de forma individual como colectiva. Y un edificio se construye en función al tipo de suelo, a su peso final, a los vientos, mareas o posibles terremotos. Nadie construye un edificio o puente con rezos para adorar a este dios o en función a sus creencias ideológicas. Las decisiones las toma un arquitecto y no un Gurú o un comité ideológico.

El grave, y ya cansino problema de Occidente, es que no da el paso para hablar técnicamente de cómo organizar un grupo social con buenas decisiones para su mejor funcionamiento. ¿Cuál sería su mejor funcionamiento? Su mejor equilibrio social. No, no se hace así. lo que se hace es hablar de Mitos: De pobres y de ricos, de acomodados o de desfavorecidos. En realidad nadie sabe lo que significa, sí parece que en principio es muy fácil saberlo, pero a la tercera pregunta todo el razonamiento se desmorona como un castillo de naipes. Lo mismo que en el pasado sucedió cuando para que lloviese se rezaba a este santo o al otro, o se creía que una pandemia era por este o aquél pecado.

El problema de Occidente es que la gente, incluso los mejores pensadores, lo que quieren es postrarse de rodillas y rezar, unos a Santo Tomás de Aquino, y otros a San Carlos Marx. Y nadie quiere de verdad, como se haría en las demás disciplinas científicas: Comprobar que conviene a la población, cómo dárselo equilibradamente, cuáles son los problemas que van surgiendo y cómo vamos corrigiendo los desajustes. Tal como haría cualquier simple carpintero o cualquier sencillo agricultor que comprueba que se le mueren los tomates o no le producen frutas sus árboles.

Yony piensa que ya va siendo hora que abordemos estos temas pensando un poco más como personas adultas, en base a conocimientos obtenidos con la experiencia, y no como adolescentes que persiguen a …Espíritus religiosos o ideológicos…

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