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OPINIÓN

En defensa de Occidente (38)

En defensa de Occidente (38)

Carlos González-Teijón es escritor, sus libros publicados son Luz de Vela, El club del conocimiento, La Guerra de los Dioses, El Sistema, y de reciente aparición “Psicología de virtudes y pecados”, de editorial, Letras de autor

lunes 19 de septiembre de 2022, 12:30h

Quizá es hora de abordar un amplio y completo Conocimiento resumen. Con él puede que se comprenda de forma fácil la carcasa del gran conflicto humano en el que estamos inmersos. Y, mejor todavía, que es posible que nos ofrezca una salida clara y rápida que se aprecie a simple vista.

La postura de todos los seres humanos del pasado siempre ha sido igual en todos ellos, “Se imaginaron el mundo que habitaban de una u otra forma Mágica, y en función a esas elucubraciones procuraban adoptar las decisiones que pudiesen facilitarles el camino”. Lo reflejan perfectamente El Quijote de Cervantes, o, La Vida es sueño, de Calderón, así como William Shakespeare. Con el dolor que sufrían y experimentaban iban aprendiendo y, si podían, iban rectificando.

Cuando ya no valían sus rezos y sacrificios a los “Espíritus”, y la destrucción de su trabajo se producía independientemente de sus absurdas creencias, comenzaron a fijarse en una serie de verdades de la Madre Naturaleza que se repetían siempre y en las que podían confiar, porque pasase lo que pasase, estas se cumplían perfectamente.

La primera gran Ciencia -llamamos ciencia a conocimientos contrastados, practicables, acumulables y susceptibles de ser enseñados- que aprendieron y practicaron -también todos por igual- fue… La Arquitectura.

Con ella aprendieron la Física, la Química, la Geometría, la Geología, y una serie de ciencias que construían esta. No les quedó más remedio que aceptar que la estabilidad y seguridad de una construcción, generalmente un templo divino, no dependía de sus creencias en ese Dios espíritu, sino de las leyes físicas, materiales, de la naturaleza, las cuales regían los pesos, volúmenes y medidas de dicha construcción.

Nadie discutió desde entonces esos conocimientos y han pasado a ser verdades universales.

La segunda ciencia que descubrieron y transmitieron a todos los pueblos y culturas fue… La Agricultura.

Esta les demostró que los ciclos solares eran imprescindibles para la siembra y la recogida -de ahí el paso de los calendarios lunares a solares-, así como para prever las inundaciones o lluvias. Pronto aprendieron la importancia de los distintos cultivos y climas, así como la composición de las distintas tierras y su mejor uso. El agua y los sistemas de regadío les enseñaron conocimientos valiosísimos más allá de la simple siembra.

Desde ese momento los espíritus o dioses ya no influyeron tanto en las cosechas, sino la buena técnica agrícola empleada.

Después de muchas masacres y sufrimientos de todo tipo, quizá porque afectaba al propio cuerpo y a lo más profundo de la existencia humana, la tercera gran ciencia fue…La Medicina.

En ella sí que han estado, hasta ayer por la mañana, implicados todos los conceptos religiosos e ideológicos. No se dejaba implantar la misma porque quizá, derribaba casi todos los dogmas Religiosos, Ideológicos y, “Espirituales”, de todas las culturas.

Hoy ya se acepta sin discusión alguna que la medicina es una ciencia y no depende de creencia alguna. En las culturas más desarrolladas ya no cabe tabú alguno sobre la misma.


Ahora, es absolutamente imprescindible que alcancemos la aceptación y la puesta en práctica de la cuarta gran ciencia que debe regir a todos los seres humanos…Las Ciencias que rigen la organización social Humana.

En estos momentos históricos sólo Occidente la conoce y practica: Es la ciencia política, la social, el mundo del derecho, y la organización de un Estado en el que se resuelvan los inevitables conflictos humanos con Conocimientos, y no con dogmas inexplicables.

Debemos hacer llegar al resto del globo que ya no se deben organizar los colectivos sociales en base a creencias, dogmas, tradiciones o premisas ideológicas del pasado, ni en base a prescripciones de profetas de turno, que puede que fueran muy prácticas en otros momentos históricos, pero que hoy, con los conocimientos de los que ya disponemos, no tienen ningún sentido, ni aportan soluciones a los problemas que entre todos experimentamos y debemos resolver.

Es hora de que pongamos en práctica, por todos y para todos, la Ciencia que engloba los incuestionables conocimientos sobre la mejor organización humana que ya se llevan varios años implementando, y con inmensos resultados positivos en los estados más desarrollados social y económicamente en el planeta, principalmente las democracias Nórdicas.

Debemos poner en práctica y expandir el conocimiento de las… Ciencias Sociales.

Defiendo a Occidente, porque solo Occidente las estudia, defiende y practica.

De ahí, “LA DEFENSA DE OCCIDENTE”.

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