Siete meses después de anunciar su retirada del triatlón profesional, la puertollanense Marta Francés Gómez vuelve a situarse en la élite del deporte. La plata en los Juegos Paralímpicos de París 2024, que colgó definitivamente el mono de triatleta ocho meses después de su éxito olímpico, ha logrado ahora entrar en un equipo élite femenino de ciclismo, convirtiéndose en la única deportista con discapacidad que compite a este nivel en España.
El 2 de septiembre de 2024 Francés cumplía uno de los grandes sueños de cualquier deportista de élite. Sin embargo, apenas ocho meses después, el 16 de mayo, sorprendía con un anuncio que sacudía al deporte paralímpico: su retirada en el mejor momento de su carrera. Lo hacía a través de un duro comunicado en redes sociales en el que denunciaba haber sufrido durante seis años un “bullying incesante”, además de acoso y discriminación dentro del deporte.
“Ha sido una decisión muy dura de tomar. Llevo toda la vida dedicada al deporte y ha sido precisamente el deporte el que me ayudó a superar muchos obstáculos. He aguantado hasta ahora para que nadie me robara mi sueño olímpico de París”, explicaba entonces la triatleta.
Lejos de abandonar la alta competición, Francés decidió reinventarse. En una entrevista concedida a La Voz del Tajo, la deportista relata cómo, tras la retirada, sintió que “al deportista se le da por muerto”, una percepción contra la que quiso luchar apostando por el ciclismo. “Llevo cuatro meses entrenando a saco para que se viera algo en mí y poder entrar en un equipo élite femenino. Y lo conseguí”, cuenta emocionada.
La oportunidad llegó casi por casualidad, tras coincidir con una ciclista del equipo Pafgio Dema en varias marchas cicloturistas. Gracias a ese contacto, Francés pudo participar en una ruta y convivencia del equipo en Alicante. “Se me dio bastante bien, el director me llamó y me dijo que estaba dentro. Me puse a llorar”, recuerda.
El reto no es menor. Marta Francés compite en clara desventaja frente al resto del pelotón, formado íntegramente por ciclistas sin discapacidad. Entre otras limitaciones, no puede soltar el manillar para beber o comer durante la carrera, lo que le obliga a detenerse o a realizar sprints adicionales para reincorporarse al grupo. “Gasto más energía, pero intento no ralentizar a mis compañeras”, explica. Actualmente trabaja con un mecánico para adaptar su bicicleta y poder beber sin soltarse del manillar.
Además, la deportista afronta un nuevo desafío: será su propia entrenadora. “Siempre he tenido a alguien que planificaba por mí. Ahora trabajo por y para mí. No es lo habitual, pero creo que puedo ser objetiva”, afirma. Compagina esta preparación con su trabajo como entrenadora, mientras mantiene la motivación intacta.
Con la vista puesta en 2026 y en los objetivos marcados por el director del equipo, Gaby, a quien define como “un sol” por abrirle las puertas “de par en par”, Marta Francés vuelve a ilusionarse. “Después de lo dura que fue la retirada, he recuperado una ilusión que hacía mucho tiempo que no tenía”, concluye.
Una vez más, Marta Francés demuestra que el final de una etapa no siempre significa rendirse, sino encontrar nuevos caminos para seguir compitiendo.



