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CARTA DEL DIRECTOR

Cañas y barro... en Talavera

Escrita por el Director de La Voz del Tajo, Alberto Retana
Escrita por el Director de La Voz del Tajo, Alberto Retana

Escrita por el Director de La Voz del Tajo, Alberto Retana

miércoles 11 de febrero de 2026, 09:55h

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Dicen que cuando el Tajo habla, lo hace con voz antigua, con ese cansancio de quien ha visto pasar siglos de maltrato y esquilmación que provoca una respuesta en forma de trueno.

Y ahora, con las lluvias de estos últimos días, Talavera de la Reina vuelve a vivir algo que ya no sorprende a nadie: calles convertidas en lagunas, garajes tornados en piscinas y vecinos que, cansados de achicar agua, empiezan a achicar también la paciencia.

La gestión de quienes cohabitan en la Plaza del Pan, con nombres y apellidos, nos ha hecho protagonizar la nueva versión de una antigua serie televisiva: “Cañas y barro” —como aquella que retrataba la vida en los marjales valencianos—, pero esta vez en versión talaverana. Porque, últimamente, cada vez que las nubes deciden quedarse un rato, se nos revela la otra cara de la ciudad: la de la improvisación, la de las ocurrencias... Y mientras tanto, el agua sube, las cañas cortadas y abandonadas aparecen en las alcantarillas y el barro lo empapa todo, también la moral.

Los vecinos de varias calles del soterrado arroyo de La Portiña vivieron hace unos días su propio capítulo. Hartos de ver sus aceras convertidas en ríos marrones, recurrieron al alcalde buscando respuestas y soluciones. Lo que obtuvieron fue una frase que, por desgracia, quedará en la historia reciente de esta ciudad: “¡Y yo qué sé, tío!”. Una respuesta tan desoladora como las alcantarillas desbordadas.

Porque una ciudad que presume de Historia y de carácter no puede contentarse con un “¡Y yo qué sé!”. No puede aceptar que la máxima autoridad local ‘se haga un Mazón’ mientras los vecinos sacan cubos y levantan muebles. Gobernar no es mirar al cielo esperando a que deje de llover o rogar a la Virgen del Prado para que nos dé agua o nos la quite; gobernar es adelantarse a lo que puede ocurrir y actuar. Y este año, una vez más, hemos visto más barro que gestión.

Talavera no necesita excusas. Necesita algo tan simple como un plan y una actitud. Menos invenciones y más actuaciones con cabeza. Menos fotos y más inteligencia. Eso sí, nos quedará el triste recuerdo por protagonizar nuestra propia secuela: Cañas y barro… en Talavera.

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