Se cumple una semana desde que varias calles de Talavera de la Reina, especialmente en Entretorres, Hilanderas y Grisetas, dejaron de ser transitables para convertirse en auténticos ríos. Siete días después, mientras continúan las labores de achique, el foco se desplaza ahora al estado en el que se encuentra la ribera del arroyo de La Portiña, en su entrada a los colectores.
Vecinos de la zona han difundido imágenes en las que se aprecia acumulación de vegetación y restos en el entorno del colector, especialmente en el lado izquierdo, que según denuncian estaría atascado. A su juicio, la situación es consecuencia de trabajos de desbroce en los que se cortó la vegetación, pero no se procedió a su retirada completa.
“Cuando desbrozas y no limpias, te arriesgas a que pasen estas cosas”, señalan residentes, que consideran que el estado actual del cauce evidencia la falta de una limpieza integral. Las críticas se producen en un contexto de creciente malestar vecinal tras una semana de inundaciones continuadas.
Algunos propietarios de parcelas próximas al arroyo explican que en años anteriores han sufrido anegamientos incluso con mayor caudal del que, aseguran, ha traído La Portiña en esta ocasión. Sin embargo, este año no han visto sus terrenos inundados. En su opinión, el atasco visible en uno de los colectores podría estar influyendo en el comportamiento del agua en este punto concreto.
El malestar no se limita al plano técnico. Vecinos afectados hablan abiertamente de “contradicciones” y “cruce de responsabilidades” entre administraciones durante estos días, y reclaman actuaciones inmediatas. Consideran insuficiente limitar la respuesta al achique constante de agua mientras persisten los obstáculos en los puntos de desagüe.
También critican la ausencia de explicaciones públicas por parte del área municipal responsable del mantenimiento de los arroyos, cuyas actuaciones de desbroce ya habían sido objeto de controversia en días anteriores.
Mientras tanto, en Entretorres, Hilanderas y Grisetas continúa el trabajo diario para retirar agua de garajes y viviendas. Más allá de los daños materiales, los afectados recuerdan que muchas familias han perdido enseres y recuerdos personales que difícilmente podrán recuperarse.
Una semana después del inicio de las inundaciones, la exigencia vecinal es clara: soluciones estructurales y actuaciones inmediatas en los puntos donde el agua encuentra obstáculos. No quieren esperar a que deje de llover para que se intervenga en los colectores y cauces que, aseguran, siguen presentando problemas visibles.






