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CERVERA DE LOS MONTES

El viento abate ‘La Merejil’, la encina centenaria que daba vida al escudo del municipio

El viento abate ‘La Merejil’, la encina centenaria que daba vida al escudo del municipio
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La caída del ejemplar, de más de 300 años, deja huérfana la historia de una localidad que pierde su mayor emblema generacional

Por S.F.A
sábado 14 de febrero de 2026, 17:00h

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Cervera de los Montes se ha despertado hoy con el alma encogida. Las fuertes rachas de viento que azotan la provincia de Toledo han provocado la caída de ‘La Merejil’, la encina más emblemática y querida de la localidad. El alcalde, Javier Carrillo, ha calificado el suceso como un incidente "de lo más grave", ya que no se ha perdido un simple árbol, sino el pilar fundamental que vertebra la historia, el sentimiento y el propio escudo heráldico de todos los cervereños.

El ejemplar, que superaba los 300 años de vida, formaba parte de la red de encinas protegidas de Castilla-La Mancha por su valor natural e histórico. Han sido los propietarios de la finca donde se ubicaba quienes, a primera hora de esta mañana, se han encontrado con la desoladora imagen del árbol vencido en el suelo. La noticia ha corrido como la pólvora por el municipio, generando una profunda tristeza entre los vecinos que veían en este árbol el referente visual de su paisaje desde tiempos inmemoriales.

La importancia de ‘La Merejil’ trasciende lo botánico para entrar de lleno en lo sentimental. Como bien ha señalado el regidor, este árbol representa la esencia del pueblo: la encina y los ciervos que figuran en el escudo de Cervera. Durante siglos, ha sido el punto de referencia inamovible para todas las generaciones, un testigo mudo del paso del tiempo que ha visto crecer a abuelos, padres e hijos bajo su sombra protectora.

“Es el emblema de nuestra historia”, lamentaba Javier Carrillo, recordando que por sus ramas han trepado los niños del pueblo durante décadas. Para los habitantes de Cervera de los Montes, ‘La Merejil’ era "todo"; un símbolo de pertenencia que señalaba el camino a casa y que servía de escenario para juegos, descansos y confidencias. Su caída supone la pérdida de un patrimonio emocional que difícilmente podrá ser reemplazado.

Tras este triste suceso, el municipio queda marcado por el fin de una era. Aunque la naturaleza haya reclamado al gigante centenario tras tres siglos de resistencia, el Ayuntamiento y los vecinos ya buscan la manera de honrar la memoria de un árbol que, pese a estar en el suelo, seguirá vivo en la memoria colectiva y en el escudo que cada cervereño lleva con orgullo.

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